dimanche 5 juillet 2015

El segundo mágico y eterno

(estado actual: la venganza es un plato dulce que se disfruta mejor en frío...
la chica más linda del mundo
sensación de reparación)



Cómo es de irónica la vida...

En una semana a pura violencia laboral donde el único que se acercó y me contuvo fue el que me enloquece, la vida me dio una revancha inesperada, imprevisible, con alguien a quien quise mucho...

Hace unos días iba caminando por la calle y, de repente, me crucé con mi eterno e histórico él, ese que yo creía mi gran amor y al final fue mi gran dolor.

Hace varios años atrás, también me lo había cruzado por la calle y sentí que esa vez podía ser la vencida. Cruzamos miradas y sonrisas, y algo adentro me dijo: "Dale, animate y hacé algo". Hice todo lo que pude, pero él ya estaba en otra y con otra, y yo no lo sabía... Conmigo sólo estaba jugando sucio, pero yo me creí el cuentito. Estaba tan feliz que había perdido muchísimo peso y todo me quedaba grande; me compré un abrigo nuevo, precioso, que pensé que me iba a ayudar a convocar su mirada y, obvio, no fue así. Me acuerdo de un día que, estando los dos en el mismo lugar, él puso la canción The most beautiful girl in the world, de Prince, y yo, como una pelotuda, creía que era para mí. Por un segundo, realmente me sentí la chica más linda del mundo... pero, no: no era para mí. En todo ese tiempo no me vio con mi abrigo lindo ni una sola vez. Un tiempito después supe la verdad de la peor manera, una noche que los vi comiéndose a besos, casi de forma literal ese "comiéndose". Y me di por vencida, con todo el dolor de mi alma. Perdí más peso por la tristeza, la ropa nueva también me quedaba grande y me sentía morir. Con el tiempo fui saliendo adelante. Esa relación duró años, en los que yo seguí mi vida pero con ese dolorcito adentro.

Engordé todos los kilos que había perdido y más. Y el abrigo ya no me entraba.

Años después de saber de su relación, no sé bien por qué pero un día sentí que esa relación se iba a terminar un año después de ese momento. ¡Mi bella intuición! Un año después ella lo dejaba por otro. Yo me enteré unos meses después y volví a intentar. Pero, claro... él estaba despechado, en un duelo feroz donde la única forma de elaboración posible era cogerse a otras mujeres, cualquiera le venía bien... menos yo, por supuesto. Me habría encantado ser quien lo consolara y le sacara el dolor. Esperándolo, queriéndolo, deseándolo, decidí que esa iba a ser la última vez en mi vida que apostara por él y por algo posible entre nosotros. Tomé las peores decisiones de mi vida y hasta hoy sigo pagando las consecuencias. Lloré hasta quedarme seca, hasta que sentí que no había quedado nada más adentro mío, ni afuera. Hasta que sentí que me había vaciado por completo. Este último intento fue el que más me lastimó. Tomando conciencia del lugar al que yo misma me había llevado con todo esto y escuchando a mis buenas mujeres consejeras, pude entender que lo mejor era dejarlo ir. Soltarlo -palabra de moda si las hay-. Me dolió todo y hasta hoy sigo pagando las consecuencias de mis malas decisiones.

De ese momento hasta hoy pasó mucho tiempo y mucha vida, cosas que dije: "Yo jamás--" y terminé haciendo... El abrigo no pude usarlo por años no sólo porque no me entraba: aunque me hubiese quedado perfecto, el dolor que me provocaba era tremendo, usarlo era como ponerme sobre el cuerpo un fuego que me quemaba toda. Era como "abraz(s)arme" a ese dolor que a su vez me "abraz(s)aba" a mí. Y este año, por esas vueltas de la vida, apareció el que me enloquece y algo se movió en mí... "yo lo abrazo y él me 'abrasa' "... Sentí que reparó algo muy roto adentro mío y, más allá de que alguna vez pase o no algo entre nosotros, esta hermosa sensación de que eso que estaba roto ya no lo está, es algo que siempre voy a agradecer.

Hace unos días, con varios kilos menos gracias al que me enloquece, sentí ganas de ponerme mi abrigo lindo. Y mientras caminaba por la calle... dicen por ahí que la venganza es un plato dulce que se disfruta mejor en frío... Me crucé a Mi eterno él por la calle y me vio con mi abrigo. Yo venía sonriente escuchando música y jamás imaginé que me lo iba a cruzar después de tanto tiempo, y menos con el abrigo. Tal y como deseé y supuse en aquel tiempo, el abrigo le llamó la atención. Me sorprendió verlo. Me miró a los ojos y me sonrió. Yo no: no lo miré a los ojos y seguí caminando sonriente y con la frente alta mientras escuchaba música. Ese segundo mágico y eterno se va a quedar conmigo para siempre. Porque aunque haya sido una catarata de sensaciones mezcla entre dolorosos, trágicos, alegres, ilusionados, también me hizo sentirme fuerte. Atraje su mirada. Y después de tantos años comprobé que tenía razón cuando, hace años, sabía que el abrigo y la actitud podrían llamar su atención. Lo conozco demasiado. Supongo que estábamos a destiempo, desencontrados. Me sentí fuerte sabiendo que lo superé aunque siempre lo vaya a querer un poquito y aunque siempre me vaya a doler un poquito el daño que me hizo. Porque todo eso que es pasado no se compara con la sensación de reparación que tengo en el presente, ahí donde me siento fuerte, linda, capaz de atraer miradas.

Mientras escribo tengo el abrigo puesto y suena Prince. La canción ya no me hace llorar desconsolada. Se me caen algunas lagrimitas, mezcla entre ese dolor viejo y esta sensación de reparación nueva, del presente, algo que para mí es nuevo y todavía estoy explorando. A pesar del dolor agradezco lo vivido y me siento una mujer fuerte. Me siento lista para soltarlo de una vez y para siempre. A él y, sobre todo, a mí misma. Soltarme de este lugar y esta persona a quienes me agarré tan fuerte durante tantos años, teniéndole miedo a tantas cosas y personas nuevas, no queriendo salir de la comodidad, del lugar seguro. Cuántas cosas y personas me habré perdido por esta persona, por estas cosas, y por mí misma y mis miedos... Me siento lista para soltar toda esa etapa de mi vida y seguir, definitivamente, adelante.

Hoy, un poquito, me siento the most beautiful girl in the world ;o)

Y cruzo los dedos para que algún día -¡antes que se termine el invierno, por favor!- el que me enloquece me vea con mi abrigo, que es de su color preferido. No sé por qué intuyo que el abrigo tiene algo de magia y va a tener el mismo efecto encantador...



Si alguien llegó hasta acá, ¡¡¡¡gracias!!!! ¡No se imaginan lo liberador que fue para mí escribir esto! :o)








The most beautiful girl in the world - Prince

Could you be
The most beautiful girl in the world
It's plain to see
You're the reason that God made a girl

When the day turns into the last day of all time
I can say, I hope you are in these arms of mine
And when the night falls before that day I will cry
I will cry tears of joy
'Cause after you all one can do is die

Could you be
The most beautiful girl in the world, could you be
It's plain to see
You're the reason that God made a girl
You're the reason that God made a girl
Oh yes, you are

How can I get through days when I can't get through hours
I can try but when I do I see you and I'm devoured, oh yes
Who'd allow, who'd allow a face to be soft as a flower
I could bow and feel proud in the light of this power, oh yes
(Bow down)

Could you be
(Could you be)
The most beautiful girl in the world
Could you be
It's plain to see
You're the reason that God made a girl
Oh yes, you are

And if the stars ever fell one by one from the sky
I know Mars could not be too far behind
'Cuz baby, this kind of beauty has got no reason to ever be shy
'Cuz honey, this kind of beauty the kind that comes from inside

Could you be
(Could you be)
The most beautiful girl in the world
(So beautiful, beautiful )
It's plain to see
(Plain to see)
You're the reason that God made a girl, oh yeah
Oh yes, you are

Could you be


dimanche 21 juin 2015

Invierno ❤

(estado actual: amo el fríííooooo!!!!)





Lo mismo que al otoño: bienvenido bienvenido amoooorrrrrrrr!!!!!!!!! Se viene el tiempo de ropa más abrigada, siempre un café o té cerca, la temporada -más que nunca- de "pego el culo a la estufa y soy la más feliz del mundo!", más sopas, más meriendas, más risas, más tejido y bordado, más pintura y dibujo, más fotografía de invierno, más botas, el viento helado en la cara y la incomparable sensación de entrar en un lugar cálido, el tapado que vi y me quiero comprar, el sol, la lluvia, la luz-- no puede más de linda!, el frío- aaayyy el frío!! VIVA TODO!!!!!!!!!!

Ya sé que va a sonar extraño, pero ayer me sentí en la necesidad de agradecerle al Otoño por todo lo que viví. No me imaginé que me iba a traer cosas lindas y una persona que me enloquece los días... Fue inevitable pensarme a mí misma hace un año atrás, ¿dónde estaba? Conociendo a Alguien, surgiendo de a poquito todo eso que iba a terminar siendo una locura -paradójicamente- inconclusa, que hasta el día de hoy sigue en pie pero ya no tiene ese peso de antes. Ya no me lastima. Diría que hasta me da cierta ternura acordarme de toda esa época, de quién fui con él, de quién empecé a ser a partir de todas las cosas que pasaron con él. Me saca una sonrisa y agradezco lo vivido y lo aprendido. También estaba quedándome sin trabajo por una situación injusta, y encima me adeudaban prácticamente todo el sueldo de esos meses.

Es más: pienso en estos últimos seis meses. ¿Qué fue de mí desde el Verano para acá? Pasé un Verano infernal, trabajando y protestando, con algunos problemas "habitacionales", con proyectos truncados, con muchos kilos demás. Empecé el Verano con la decisión tomada de renunciar a semejante desastre y me fui en el Otoño. Días antes de irme, vivía el Otoño sintiendo que quería morirme (y casi... ese episodio de "quedarme accidentalmente dormida con el gas abierto"...). Lloré mucho. Me estaba muriendo. Le pedí a mi Abuela mágica que me mande algo bueno, algo que me hiciera seguir viva, y me mandó al que me enloquece... Perdí varios kilos que se fueron desarmados en sentimientos lindos. Volví a sentirme como si tuviera 15 años. Caminé como una loca. Descubrí canciones viejas de grupos conocidos, y redescubrí otras tantas que tenía olvidadas. Surgió un trabajo nuevo con colegas, algo que siempre quise hacer. Y un proyecto que se truncó en el Verano empezó a tomar forma en el Otoño y se va a concretar en el Invierno. Y eso me encanta, me da energía, ansiedad, nervios, adrenalina, ¡un poco de todo! Sobre todo, me da felicidad. Todo esto me hace sentirme viva.

Claro que hay cosas que quisiera que fuesen distintas, que estuvieran a mi favor. A veces, por más loco que parezca, realmente siento que mi Abuela mágica está ahí, muy cerquita mío, ayudándome a sobrevivir a la tragicomedia cotidiana que es mi vida. Sin ir más lejos, hace unos días le pedí ayuda con algo ligado al que me enloquece y ahí vino, en mi rescate. La cosa estaba complicada para mí y, de pronto, todo se volcó a mi favor... Después pasaron otras cosas y él se terminó enojando conmigo por algo que no fue mi culpa sino de nuestra jefa, pero no había nada que yo pudiera hacer, ¡es nuestra jefa! Veremos cómo sigue... A veces, me hace comentarios que me duelen en el alma, quizás porque me muestra cosas de su realidad que no quiero ver, que prefiero no saber. Pero que, a la vez, saberlas me ayuda a pensar, me muestra cosas de él que a simple vista no se ven.

Desde que apareció estoy muy cambiada. Yo me siento distinta. Los que saben de él lo notan. Y los que no, también registran algo distinto en mí. Como en el video de Julieta Venegas, hay cosas que quizás a simple vista no se vean pero siento que hay en mí algo que está cambiando...

¿Conté que me hizo otro regalito hermoso? Sí, exploto toda de emoción y sentimientos!!!!!

GRACIAS OTOÑO!!!!

No sé qué traerá este Invierno para mí. Deseo que sean cosas buenas y felices, que me siga latiendo el corazón así de mucho y de lindo, que él me siga abrazando tanto, que empiecen a pasar más cosas. Deseo que se me den los proyectos que se fueron reactivando. Y los que todavía están pendientes, ojalá pueda moverlos un poquito. Que la vida se ponga linda. Deseo ser feliz.

Y deseo para quien lea esto (¡gracias por haber llegado hasta acá!) que el viento y el frío de este invierno les traigan deseos cumplidos, felicidad y las oportunidades que están buscado para que sus vidas sean esa maravilla que desean. ¡De todo corazón! ❤



❤ Feliz Invierno! ❤





Algo está cambiando - Julieta Venegas

Me hablas, preguntas, 
si nos podemos ver después 
razones me sobran 
pero aunque quiera no lo sé 
siempre hay algo más, 
que a simple vista no... 

Te asusta la idea 
de lo que pueda suceder 
decirte quisiera 
algo que te haga sentir bien, 
pero es que hay algo más 
que a simple vista no se ve 


Pero siento que algo en mi 
algo que está cambiando 
no se ve... 
pero siento que hay en mí 
algo que está cambiando 


No pienses que olvido, 
lo que me ha dado tu querer 
lo llevo conmigo, 
así me puedo sentir bien 
pero es que hay algo más, 
que a simple vista no se ve 
sera que hay algo más, 
que a simple vista no se ve 

Pero siento que hay en mi 
algo que está cambiando 
no se ve... 
Pero siento que hay en mi 
algo que está cambiando 

Qué más quisiera yo, 
que ser feliz y darte amor, amor 
qué más quisiera yo, 
vivir feliz y darte amor, amor 


Siempre hay algo más, 
que a simple vista no se ve 
pero siento que ay en mí 
algo que está cambiando.

dimanche 14 juin 2015

Disfrutable

(estado actual: pensamientos y sentimientos)



Este fue un finde tranquilo y disfrutable. Confieso que les tengo un poquito de miedo a estos días porque después de tanta calma, generalmente, a mí se viene una tormenta encima. El clima de ayer me obligó a cambiar el plan de ir a sacar fotos ¡y menos mal que fue así! Porque una amiga me invitó a merendar juntas y estuvimos hablando más de 5 horas seguidas. Y fue una de esas charlas mezcla con confesionario brutalmente honesto, donde las dos nos sacamos todos los pesos de encima, donde lloramos por las penas que cada una tiene, donde nos reímos de las boludeces que hacemos a veces... Una de las cosas que dijimos es que enamorarse es un milagro. Que dos personas coincidan en tiempo y espacio, que se entiendan, que se respeten, y que puedan encontrar algo de lo tierno y algo de lo sensual, es un milagro. Nuestras charlas siempre son así, pero ayer se sintió distinto. Más "real" que nunca. Volví a casa muerta de frío y feliz. Después se largó a llover. Hoy amaneció soleado y fresco, tengo el pelo impecable y sin frizz, la piel no me brilla, la ropa que lavé se me secó enseguida, cociné una tarta a la tarde y no se quemó (otro milagro!), adelanté lectura de un libro, preparé algunas cosas del trabajo para la semana, y quiero ver si puedo aprovechar las horas que quedan en algunas cosas más.

También llegaron a mí este corto animado que recomiendo de todo corazón, para ver con pañuelitos a mano....






... y esta canción hermosa, de la bella Sinead O'Connor.





Ah! Y Alguien me dijo que una de mis fotos era muy linda, y eso me hizo sonreír porque hacía bastante que no tenía noticias suyas. Y desde que apareció el que me enloquece los días, tampoco me interesa buscarlas. El que me enloquece y yo pasamos bastante tiempo juntos estos últimos días después de semanas de un trato extraño, como con cierta distancia. Él se enteró cosas de mí que yo no quería que supiera pero sus preguntas fueron tan directas que me fue imposible evitarlas. Tengo que aprender a poner el límite.

Quizás, en el fondo, sí quería que supiera todo eso de mí.

Me aterra.
Su reacción fue tranquila. La conversación fue divertida, nos tomamos un café, hablamos algunas cosas serias y otras boludeces, nos contamos qué teníamos pensado hacer el finde, cantamos juntos (en serio: cantamos! :oP  ), nos recomendamos películas, salidas, lugares para conocer, comidas, música... fue todo tan lindo, tan sencillo y tranquilo, que me moría de ganas de abrazarlo y y besarlo pero, claro... no podía. Y no sé qué es peor: alguien inalcanzable, platónico, o alguien que está al lado tuyo, a quien abrazás y que te abraza, con quien la pasás tan bien pero -por ahora- las cosas llegan hasta acá. Se siente un vacío, una falta, un hueco a la altura del torso, del pecho, de la panza, muy extraño.

Me di cuenta de que en todo este tiempo -desde que me gusta hacia acá- empecé a tener una extrañísima sensación de estar como "suspendida" -en el tiempo, en el espacio, en las reacciones, en todo-, de estar como "en pausa", como flotando. Como si fuera una hojita amarilla de otoño que va donde la lleva el viento. ¿Será esto "perder el control"? Como una ramita perdida en el mar, que va donde la llevan las olas. No importa dónde quiera ir, parece que no tuviera demasiada voluntad y algo más allá de mí manejara los hilos de esta marioneta sin piel que soy. Piel. Ese es un concepto que me viene dando vueltas en la cabeza desde hace meses, pero se me hizo carne en este último tiempo gracias al que me enloquece y a otras cosas más que vinieron pasando. Sentir que no tengo piel. No tengo piel para estas cosas que no sé manejar, que son tanto más grandes que yo, que siento que me superan por completo.

Y entonces... Otra vez lo sobrenatural. En la semana le volví a pedir ayuda a mi abuela, que me ayude a que pase algo, o a que no pase nada y olvidarme. Pero ayuda, por favor!!! En esta charla, el que me enloquece me larga una bomba que me sube otra vez las esperanzas. Pero no sé, no sé qué hacer, si creerle o no, si habrá alguna posibilidad o no...

Por ahora, esto es lo que hay. Y con esto estoy más o menos bien. Porque sé que quiero más. Pero también sé que no sé si podría -ahora mismo- más que esto. ¿Para qué meterme en algo con lo que no podría lidiar? Y esto también es saber poner un límite.





jeudi 11 juin 2015

Ese monstruo y otra vez lo sobrenatural



*Post que no pude publicar antes porque me quedé sin Internet. Acá va. 



(estado actual: dolor de garganta para somatizar)





Hace unas semanas, el que me enloquece los días y otra gente hicieron una fiesta a la que no fui (y me contó que la pasó horrible...). Y aunque es cierto que tenía arreglada otra cosa de antemano, también sé que me sirvió como excusa para no enfrentarme a ese monstruo que es el miedo.

El viernes a la tarde tuve una de esas "conversaciones" con mi abuela (fallecida hace más de una década, que murió el mismo día que él cumple años y a la que le pedí que me mandase algo bueno porque me estaba muriendo). En esa "conversación" le pedí por favor, por favor, le rogué, le imploré y le supliqué que me ayude con él, que me mande algo, una oportunidad que me permita acercarme a él. Dos horas después me llega una invitación suya que, si bien no iba dirigida sólo a mí, de todos a quienes invitó yo era la única que podía ir.

¿Y qué hice?
No fui.
Me ganó el miedo.
El miedo que tengo es más grande que yo.

Un par de horas después de su invitación tuve una discusión bastante fuerte con mi viejo: en la semana del NiUnaMenos, mi viejo criticando brutalmente a tres mujeres que aparecieron en una noticia en la tele, donde mostraban que eran asaltadas y golpeadas: "¡¡¿¿Y por qué no se escapan????!!!!!", gritaba (mi papá no habla, grita). ¿Tal vez porque el flaco tenía un arma y las estaba amenazando y cagando a golpes, y el miedo las paralizaba y las hacía sufrir? Le dije que era una bestia y lo dejé comiendo solo. Me puse a lagrimear a oscuras, incrédula de la bestia que es mi papá. En ese momento, me llega un mensaje de mi prima preguntándome si iba a ir con el que me enloquece (le había mandado un mensaje contándole)... me alentó a ir, me habló del miedo. Me dijo que hay que enfrentarlo y superarlo, que no puede ser que deje pasar oportunidades en la vida por miedo. Que no puede ser que me paralice así de tanto y que tengo que hacer algo. (Me)Rompí en un llanto angustiadísimo, ahogado y a la vez sonoro, tragándome la bronca y el dolor, cerrado y a la vez abierto, triste y tremendo. Le dije que no quería ir sola -por miedo- y ninguna de mis amigas quería acompañarme. Me hizo preguntas clave que, como siempre, me dejaron en jaque. Me dijo que no me quede con las ganas, que es sólo salir a charlar un rato, a pasarla bien, "Hoy no tenés excusas, no hay cenas familiares, ni cumpleaños, ni nada. Andáaaaa". Yo esquivé las respuestas a sus preguntas con otras preguntas, o con otras respuestas que nada tenían que ver. Me cortó en seco diciéndome que no le estaba respondiendo a sus preguntas. Una de esas fue: ¿Cómo tienen que ser las cosas para que no te den miedo? Y me dejó sin palabras. Porque no sé cómo tienen que ser. No sé qué no me daría miedo. No sé cómo me sentiría bien y cómoda y tranquila y sin miedo. No quiero poner-me más excusas adelante que funcionen como piedras en el camino, pero hay cosas que -evidentemente- no puedo superar todavía. Me preguntó más cosas que me llevaron a darme varias respuestas internas. En este estado de cosas no va a pasar nada; si me escapo, nunca va a pasar nada.

*(hoy)
Pero todavía el miedo me supera, sigue siendo más grande que yo. Hay cosas nuevas que recién estoy empezando a ver. A veces, creo que voy y vengo, que soy como las olas del mar. A veces, creo que sé lo que quiero. Otras veces, no sé si -realmente- sé lo que quiero. Él y las cosas que hace y dice me confunden. Yo me confundo; a veces por y con él, otras veces sola... Estoy empezando a sentir que voy -valga la repetición- empezando a ver las cosas con más precisión, que si bien no son del todo claras empiezo a ver cosas que antes no veía, me atrevo a acercarme y mirarlas aunque no me gusten, aunque sean feas, aunque me duelan. Algunas son de él, y otras mías. Hay frases que me dice que me dejan pensando, mareada, en jaque por sus palabras, sin entender bien, sin saber qué quiso decir.
Y en el medio de todo ese desconcierto yo, que soy pura nebulosa en este momento, estoy perdida tratando de encontrar las respuestas a todas esas preguntas que me dejó mi prima, a las tantas que me van surgiendo a mí, y a una realidad que se va imponiendo, desidealizándolo, empezando a ver quién es él realmente, con sus defectos y virtudes.
Una realidad un poco desdibujada todavía, pero que promete ser clara y justa para mí.



dimanche 31 mai 2015

Sueño y miedo y charlas

(estado actual: el mensaje fue claro.
me sonríe el corazón.)




Hace unos días soñé que hablaba con mi mamá y le decía que me mudaba. Que ya estaba lista. Que ya me sentía preparada. Que no había más nada que esperar. Que había limpiado la casa y estaba todo listo. Como si le anunciara que me estaba mudando en breve. Es más: en el sueño, cuando le decía todo esto, yo ya estaba en mi futura casa.

Fue un sueño cortito y hermoso. Me desperté con sensación de alivio.
Me desperté aliviada.


Vengo retrasando una mudanza hace meses (años). Por motivos muy concretos y feos como no poder bancarme económicamente por haberme quedado sin trabajo, hasta motivos tontos como tomar malísimas decisiones (de las peores que tomé en mi vida). Y arrepentirme por eso, porque fue un dolor de ovarios y una completa pérdida de tiempo. Porque sólo salí perdiendo yo por elegir a quien no me elegía (y no sé si alguna vez me eligió). De un tiempo a esta parte vengo poniendo todo a punto y haciendo arreglos necesarios. Pero la realidad es que ya podría haberme ido porque lo que restan son arreglos menores. Y, sin embargo... postergo, postergo... cualquier excusa me sirve. Este sueño viene en el momento justo. Llega para decirme que ya es hora de irme. Y de llegar a otro lugar. Otro lugar mejor.
Pensaba en cosas simples y a la vez complejas como la intimidad. Pensaba en una frase que leí hace un tiempo en un horóscopo que me sorprendió por lo acertado y porque yo no creo en esas cosas, creo que son pura sugestión. Pero este me sorprendió. Porque hablaba de mudarme a una casa luminosa, brillante, amplia (tal cual la casa donde me voy a mudar), y invite love in-- invitar al amor a que entre/permitirle o abrirle el paso o la entrada al amor. Y hablaba de esto hacia junio-julio y después hacia agosto-septiembre, otra vez. Volví a pensar en esas palabras y en este pibe que me enloquece los días, y pensaba qué lindo sería tener mi propio lugar, a mí manera, e invite him in-- invitarlo a que entre. No puedo decir que sea amor. Él sigue hablando de su novia y me desgarra. Sigue saliendo con otra gente y sospecho de alguien que conozco que le estaría tirando onda, y entonces me         a-saltan todas las inseguridades y los miedos -como salta la térmica en una casa con cortocircuitos- y no me dejan en paz. Me saltan todos los miedos e inseguridades, y me
a-saltan robándome la poca paz que tengo. No puedo decir que sea amor. Pero sí tengo la certeza de que tengo ganas de sobra de que entre (y que se quede). Fantaseaba con una posible invitación: ¿cómo sería la expresión de su cara cuando vea mi casa? ¿Qué pensaría? ¿Le gustaría? Si sigo pensando en las conexiones sobrenaturales, en mi futura casa una pared está pintada del que creo es su color preferido. La pinté -exactamente- un año antes de conocerlo. Me imaginaba a mí misma abriéndole la puerta con la luz que entra por la ventana de la cocina, y dándonos uno de esos abrazos apretaditos. Me imaginé besándole la frente, ahí donde, hace unos días, me contó que le pegaban cuando era chico (y mientras me lo contaba yo me moría de dolor y de amor... que es más o menos lo mismo).

Hace unos días me invitó a una fiesta a la que no me animé a ir, por miedo. Incluso, me preguntó directamente si iba o no. Investigó sobre mis gustos etílicos con una suerte de reportaje bien explícito (y bastante gracioso!). Yo no fui a la fiesta, pero sé que él fue igual y que la pasó más que bien... me sigue diciendo cosas que me confunden. Y a mí me encanta marearme con y por él.
Hablando con una amiga sobre el miedo que tengo, llegamos a la conclusión de que lo tengo que enfrentar, no hay alternativa. Al menos, si quiero intentar algo. Lo que me pasó en la vida ya me pasó, y ya pasó. Es pasado. Quedan las cicatrices, sí. Pero siempre se puede intentar una vez más. Fue una charla de lo más productiva y sensible y a corazón abierto.

Hoy, si tuviera que describir con una imagen cómo me siento, diría que siento en el pecho que mi corazón sonríe. Que brota de mi corazón y de mi pecho una luz blanca y luminosa, brillante, con miles de cristalitos entremezclados en toda esa luz que lo abarca todo y lo ilumina todo. Y también diría que estoy muy contenta de las palabras tan lindas que me dejan las personas que pasan por acá, ¡¡¡¡¡Gracias!!!!! Porque las cicatrices están y cada vez que las miro o las toco me siguen doliendo, dejaron su huella bien profunda.

Pero todo me ayudó a construirme hasta llegar acá.
Que no es mucho, pero es algo.




lundi 25 mai 2015

Sobrenatural

(estado actual: algunos deseos cumplidos y otros por cumplir)




Ayer hablé con dos familiares sobre él, el que me enloquece los días. Les conté todo lo que pasó hasta ahora, toda esta suerte de "conexión sobrenatural" con mi abuela y los puntos en común que fui viendo y, de pronto, me caí de culo y no me levanté más. Una de las personas me pregunta cómo se llama. Cuando le respondo, me dice: "A tu abuela le encantaba ese nombre, siempre decía cuánto le gustaba".

Yo no lo sabía.
Se me paró el corazón. Se me frenó todo adentro. Se me heló la sangre.

También deseé que me regalara un chocolate. Deseo cumplido. Fue mejor de lo que pensé.

Que valgan la pena las veces que me pongo a llorar porque me muero de ganas de conocerte pero -todavía- estás con ella. Y que tengan algún sentido las veces que me siento una pelotuda pensando en vos. Que valgan la pena todas las veces que me desconcentro y no puedo pensar ni trabajar "por tu culpa". Y que todas las cosas lindas que me decís realmente signifiquen algo. Que se me sigan cumpliendo deseos. Y que sigan tus abrazos. Y que sean cada vez más. Y más largos. Y más apretados. Y que los chocolates que me regalás signifiquen lo que yo creo y quiero que signifiquen. Y que se repita todo lo bueno.

dimanche 17 mai 2015

Paradise



(estado actual: paraíso se busca)





Amélie, el amor no correspondido, y Coldplay y su Paradise



Si hay una canción que me encanta (además de Alba, de Diego Torres), que nunca me voy a cansar de escuchar, que me emociona hasta las lágrimas, me llena de esperanza, me hace feliz, y me hace sentir que puedo expandirme y llegar adonde quiera, superar todos los obstáculos y ser real y definitivamente feliz, esa canción es Paradise.

Porque me encanta la música: es auspiciosa, me provoca -a la altura del pecho y la boca del estómago- una sensación de algo que explota adentro mío, de un impulso capaz de llevarme adonde siempre quise estar y nunca llegué... todavía. Porque me hace sentir que yo también puedo llegar a mi paraíso.

Porque me encanta la letra: me identifico profunda, absoluta y locamente con cada una de sus frases y palabras. Porque me siento esa chica de la que habla, que de chiquita deseaba un mundo que para ella era inalcanzable, y entonces cerraba los ojos y soñaba en las noches tormentosas... y a la que la vida se le pone cada vez más densa, y cada lágrima que llora es una catarata, y que sigue cerrando los ojos y volando lejos en noches tormentosas. Pero que sabe que, en algún momento, el sol tiene que salir. Todos los días amanece; "aunque no lo veamos, el sol siempre está", decía la canción.

Porque me encanta el video: la metáfora de romper los barrotes, escaparse de la jaula a buscar ese paraíso que uno tanto desea, luchando contra cualquier obstáculo que aparezca en el camino, haciendo de todo por salir adelante... cuando uno realmente quiere salir adelante, le busca la vuelta. Siempre se encuentra la manera. Cuando uno realmente quiere. ¿Qué pasa si no pasa? A veces pienso de mí misma que no sé si quiero -realmente- estar mejor. Pero, de todos modos, me gusta la metáfora del video.

Por lo que me hace sentir: todo lo que me hace sentir, todo lo que escribí recién, y que -quizás- podría resumirse en sentimiento de esperanza, deseo, ganas, futuro brillante... o no. Porque, en definitiva, depende de uno mismo. El elefantito rompe sus cadenas, se escapa de ese destino trágico y cruel que le habían dado, y se va a buscar un destino mejor, su paraíso, cantando con sus amigos elefantes. Creo que, también, es la pregunta por el propio destino: qué quiero. ¿Qué quiero para mí? ¿Dónde quiero estar? ¿Quién quiero ser? ¿Adónde quiero llegar? ¿Qué sería para mí ser feliz?

¿Qué deseo para mí? 

No sé si llegué a la respuesta de alguna de esas preguntas. No sé si alguna vez llegaré.

Cada vez que estoy triste, como hoy, escucho esta canción y trato de pensarme como el elefante: rompiendo mis cadenas, escapando de mi jaula, y saliendo a buscar mi destino.

Hoy me duele haberme enterado de cosas de este compañero que me empezó a gustar, inesperado e indeseado. Cosas que ya sabía pero confirmarlas duele. Cosas como lo bien que está con su novia, como lo felices que son, como todo lo que comparten... o, al menos, es lo que muestran. Porque estoy cansada de darme la cabeza contra la pared como una quinceañera. Porque, evidentemente, no me sale vivir como una adulta de la edad que tengo, y siempre hago malas elecciones. Porque, a veces, me doy cuenta de que dejo pasar grandes oportunidades por miedo. Maldito miedo. Es como la frase de la película Amélie que dice que la oportunidad o la suerte (chance puede traducirse de las dos formas) es como el Tour de Francia: se la espera largamente y, cuando llega, se pasa rápido, y cuando es el momento justo hay que atreverse y saltar, sin dudar. "La chance, c'est comme le Tour de France: On l'attend longtemps et ça passe vite. Quand le moment vient, faut sauter la barrière sans hésiter".

Ya estoy un poco grande para estar, a esta altura de mi vida, "buscando mi destino" (¿demasiada sobreprotección familiar?). Ya estoy cansada de mis eternos miedos, de "esperar la suerte" y sentirme obligada a dejarla pasar cuando la veo venir, a hacerle un oooleeee y esquivarla porque me da pánico lo nuevo, lo bueno, lo que me podría hacer cambiar. A mí y a mi vida entera. Porque estoy harta de mí misma "no saltando la barrera" cada vez que aparece una y bien podría saltarla.

¿A qué le tengo TANTO miedo? ¿Qué me aterra de esta forma tan grande y paralizante que termina por aplastarme? Si no hago algo, se me va la vida. Y me doy cuenta de que estoy muy cómoda en mis miedos. Mis miedos pueden justificarlo TODO. En serio, son así de geniales...

Ojalá, algún día, la nena chiquita que fui, que deseaba comerse el mundo pero no podía y lloraba sola y escondida, y hacía dibujitos y pinturas, y jugaba sola, siempre sola, para todo sola, a la que sobreprotegieron y ahogaron y aplastaron infundiéndole todos los miedos del mundo y que se los creyó (aunque en el fondo supiera que no era cierto), y que deseaba algo mejor para sí misma, escaparse de la jaula y ver el mundo con sus propios ojos (convencida de que no era ni tan feo ni tan malo como se lo habían pintado, que seguro había algo lindo y bueno para ver y vivir), y que se prometió salir adelante y llegar a ese paraíso, pueda perdonarme por todo lo que de adulta me estoy haciendo, o no (me) estoy haciendo, por las oportunidades que dejo pasar por miedo, por ese miedo inmenso, aterrador, devorador que tengo, que me inmoviliza como una boa constrictora, que me consume toda, que me come toda, que me saborea con ganas, me mastica, me destroza, me desgarra, y me devora como a un canapé. Ojalá esa nena que fui pueda perdonarme por ser una adulta tan cobarde, tan estúpida, tan vulnerable en el peor sentido posible, tan poco luchadora. Por elegir conscientemente quedarme en la comodidad de mi viejo y conocido amigo el miedo, en lugar de ponerle fin a esa relación insana y, como el elefantito, salir a buscar mi destino. Ojalá pueda perdonarme por ese miedo y esa angustia inmensas como el universo, que son más grandes que yo, y que son dos monstruos horribles a los que no puedo derrotar. Y porque esta adulta cronológica que soy, con sus miedos estúpidos, no puede hacer realidad los sueños y deseos de esa nena que fui. ¡¡¡Perdoname, por favor!!! Esta poquita cosa que soy, es lo único que puedo ser, es lo único que me sale.

Nunca dejamos de aprender. Pero, no sé si realmente estoy aprendiendo algo de todo lo que vivo.
Espero Deseo que sí.







Paradise - Coldplay

Oo-oo-oo, oo-oo-oo, oo-oo-oo.
Oo-oo-oo, oo-oo-oo, oo-oo-oo.


When she was just a girl,
She expected the world,
But it flew away from her reach,
So she ran away in her sleep.


And dreamed of para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Every time she closed her eyes.


Oo-oo-oo, oo-oo-oo, oo-oo-oo.
Oo-oo-oo, oo-oo-oo, oo-oo-oo.


When she was just a girl,
She expected the world,
But it flew away from her reach,
And bullets catching her teeth.


Life goes on, It gets so heavy,
The wheel breaks the butterfly.
Every tear, a waterfall.
In the night, the stormy night,
She closed her eyes.
In the night, the stormy night,
Away she flied.

And dream of para-para-paradise,

Para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.


She dreamed of para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.


La-la
La-la-la-la-la
La-la-la-la-la
La-la-la-la.


So lying underneath the stormy skies.
She said oh-oh-oh-oh-oh-oh.
I know the sun is set to rise.


This could be para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Could be para-para-paradise,
Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.


This could be para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Could be para-para-paradise,
Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.

(Oh, oh. Oo-oo-oo-oo-oo.)

This could be para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Para-para-paradise,

Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.

Oo-oo-oo, oo-oo-ooo, oo-oo-oo
Oo-oo-oo, oo-oo-ooo, oo-oo-oo
Oo-oo-oo, oo-oo-ooo, oo-oo-oo
Oo-oo-oo, oo-oo-ooo...


jeudi 14 mai 2015

Siempre este amanecer

(estado actual: siempre este corazón)




La niña Alba 
Capítulo IX 

Alba nació parada, lo cual es signo de buena suerte. Su abuela Clara buscó en su espalda y encontró una mancha en forma de estrella que caracteriza a los seres que nacen capacitados para encontrar la felicidad. «No hay que preocuparse por esta niña. Tendrá buena suerte y será feliz. Además tendrá buen cutis, porque eso se hereda y a mi edad, no tengo arrugas y jamás me salió un grano», dictaminó Clara al segundo día del nacimiento. Por esas razones no se preocuparon de prepararla para la vida, ya que los astros se habían combinado para dotarla de tantos dones. Su signo era Leo. Su abuela estudió su carta astral y anotó su destino con tinta blanca en un álbum de papel negro, donde pegó también unos mechones verdosos de su primer pelo, las uñas que le cortó al poco tiempo de nacer y varios retratos que permiten apreciarla tal como era: un ser extraordinariamente pequeño, casi calvo, arrugado y pálido, sin más signo de inteligencia humana que sus negros ojos relucientes, con una sabia expresión de ancianidad desde la cuna. Así los tenía su verdadero padre. Su madre quería llamarla Clara, pero su abuela no era partidaria de repetir los nombres en la familia, porque eso siembra confusión en los cuadernos de anotar la vida. Buscaron un nombre en un diccionario de sinónimos y descubrieron el suyo, que es el último de una cadena de palabras luminosas que quieren decir lo mismo. Años después Alba se atormentaba pensando que cuando ella tuviera una hija, no habría otra palabra con el mismo significado que pudiera servirle de nombre, pero Blanca le dio la idea de usar lenguas extranjeras, lo que ofrece una amplia variedad.

Alba estuvo a punto de nacer en un tren de trocha angosta, a las tres de la tarde, en medio del desierto. Eso habría sido fatal para su carta astrológica. Afortunadamente, pudo sujetarse dentro de su madre varias horas más y alcanzó a nacer en la casa de sus abuelos, el día, la hora y en el lugar exactos que más convenían a su horóscopo. Su madre llegó a la gran casa de la esquina sin previo aviso, desgreñada, cubierta de polvo, ojerosa y doblada en dos por el dolor de las contracciones con que Alba pujaba por salir, tocó la puerta con desesperación y cuando le abrieron, cruzó como una tromba, sin detenerse hasta el costurero, donde Clara estaba terminando el último primoroso vestido para su futura nieta. Allí Blanca se desplomó, después de su largo viaje, sin alcanzar a dar ninguna explicación, porque el vientre le reventó con un hondo suspiro líquido y sintió que toda el agua del mundo corría entre sus piernas con un gorgoriteo furioso. A los gritos de Clara acudieron los sirvientes y Jaime, que en esos días estaba siempre en la casa rondando a Amanda. La trasladaron a la habitación de Clara y mientras la acomodaban sobre la cama, le arrancaban a tirones la ropa del cuerpo, Alba comenzó a asomar su minúscula humanidad. Su tío Jaime, que había asistido a algunos partos en el hospital, la ayudó a nacer, agarrándola firmemente de las nalgas con la mano derecha, mientras con los dedos de la mano izquierda tanteaba en la oscuridad, buscando el cuello de la criatura, para separar el cordón umbilical que la estrangulaba. Entretanto Amanda, que llegó corriendo, atraída por el alboroto, apretaba el vientre a Blanca con todo el peso de su cuerpo y Clara, inclinada sobre el rostro sufriente de su hija, le acercaba a la nariz un colador de té cubierto con un trapo, donde destilaban unas gotas de éter. Alba nació con rapidez. Jaime le quitó el cordón del cuello, la sostuvo en el aire boca abajo y de dos sonoras bofetadas la inició en el sufrimiento de la vida y la mecánica de la respiración, pero Amanda, que había leído sobre las costumbres de las tribus africanas y predicaba la vuelta a la naturaleza, le arrebató la recién nacida de las enanos y la colocó amorosamente sobre el vientre tibio de su madre, donde encontró algún consuelo a la tristeza de nacer.


La casa de los espíritus - Isabel Allende




La flor que siempre quiso en su jardín <3








dimanche 10 mai 2015

Abraz(s)os

(estado actual: corazón confundido)




Bueno... no sé bien cómo contar esto... porque el corazón se me confundió hace unas dos semanas y fue tanto, tanto, tantísimo el shock, que necesité tomarme estas semanas para tratar de acomodarme un poco. Lo que me fuera posible, al menos.



Me gusta alguien.
Me encanta alguien.


Y me dí cuenta hace dos semanas, justo dos días antes de mi cumpleaños. Quizás ahora se entiende más por qué mi cumpleaños (entre otros motivos) fue una bomba. Fue una bomba porque no me había dado cuenta hasta ese momento y no me lo esperaba. Juro que no me lo esperaba de mi misma...

Nos conocimos el año pasado, trabajando. Él siempre habló de su novia: que estaban armando la casa para convivir, que tenían mil cosas en común, que estaban muy bien... En aquella época yo estaba a pleno con Alguien, así que sólo escuchaba sin importarme lo que decía y felicitándolo por todo esto que contaba muy contento. Además nos conocíamos muy poco, no había confianza, ¿qué otra cosa le iba a decir? Cuando nos reencontramos este año, varios meses después de ese momento, yo no sabía qué había sido de su vida y ni siquiera me había acordado de él en todo ese tiempo, pero sí sabía de la mía: estaba en pleno duelo, terminando de sepultar a Alguien, caída de ánimo, odiando uno de mis trabajos (queriendo renunciar y no pudiendo), peleando con mucha gente, enojada con mi cuerpo y con el mundo entero... en fin, como el culo.

Él siempre fue súper simpático, abierto y conversador así que, cuando lo vi acercándose a hacer sociales conmigo yo no estaba con muchas ganas, pero él siempre encuentra la forma de tirarme de la lengua y sacarme alguna palabra y una sonrisa. Al principio lo sentí como "qué compañero buena onda" y, cada vez que coincidíamos en algún lugar o compartíamos por algún motivo, disfrutaba su compañía y las charlas. Es muy gracioso, dice una pavada tras otra y eso empezó a hacerme sentir en confianza, ahí donde yo también pude darle rienda suelta a mi sentido del humor, a decir gansadas sin pensar que iba a quedar como una pelotuda desubicada, y empecé a soltarme. Las charlas se fueron haciendo más frecuentes... (...). Me pidió el celular/mail/facebook y, de puro desconfiada tardé semanas en pasárselos poniendo cualquier excusa (aaahh sí: para las excusas soy muy buena!). Nunca dejó de hablar de su novia, de mencionarla, de traerla a escena. Yo siento que él empezó a buscarme cada vez más: me da charla de cualquier cosa, viene al lugar donde trabajo y me hace caritas a través de la ventana y me hace reír, me ayuda en mi trabajo, "casualmente" me lo cruzo en los pasillos. Él sabe que tengo la risa fácil y me hace reír y, aunque yo le pido que la corte, sigue! Y la verdad es que a mí me encanta, ¡para qué negarlo! Por momentos parecemos dos adolescentes hablandonos bajito y al oído (...). Me desordena mis cosas, me critica la letra, la ropa, el peinado, etc., pero después también habilita el espacio para que yo se la devuelva y, aunque "se banca" la crítica -ponele- y se ríe de sí mismo, siempre tiene algo para devolverme... y otra vez me hace reír. Hacía rato que no me reía tanto. De un tiempo a esta parte empezó a saludarme efusivamente, con besos y abrazos apretados y largos. Y a mí me encantan. Me encanta cómo su cuerpo envuelve el mío (él es más alto y grandote que yo), y cómo el mío entra perfectamente en su abrazo. Pese a mi gordura, me siento toda chiquita, físicamente. Me encantan sus besos con barba suavecita, su aliento con un leve olor a cigarrillo, su boca, sus labios taaannn "besables", sus manos, su altura, su cuerpo grandote, su voz grave (más todavía cuando me habla al oído). Me encanta que me haga reír, hace mucho que no me reía así con un hombre. Y me encanta, también, cuando me halaga. Como esta semana, por ejemplo, cuando me dijo "tenés linda voz". O como hoy cuando, al llegar, se acercó a saludarme con nuestro habitual beso y abrazo apretadito y ni llegó a decirme "hola" que, ni bien me abrazó, me dijo "que rico perfume tenés"... y yo casi me muero. Yo espero que lleguen los días para abrazarlo y que me abrace.




Él me abraza y yo lo abrazo.
Él me abrasa y yo me abraso...

(Y tengo unos actos fallidos en torno a esto, que ni hablemos!!)




Desde que me di cuenta perdí casi 4kg de peso. En sólo dos semanas... hola. ¡¡¡¡Todo esto me pasa!!!!

Pero claro... ahora esta de viaje con "mi mujer" (su novia), y a la vez me sigue buscando... Y yo, que soy una tarada, no sé darme cuenta si es sólo buena onda, o si me está tirando onda. Y eso me confunde y me duele porque me estoy enganchando demasiado más de lo que quisiera. Pregunto a mis amigas -las casadas, las de novia, las comprometidas y las solteras- y encuentro varias opiniones pero, básicamente, creo que todas podrían coincidir en una idea: estaría confundido, tanteando el terreno, a ver qué onda conmigo... Una de mis amigas me llegó a decir que tiene una postura egoísta, que no quiere arriesgarse sin saber qué onda conmigo, y otra me dijo que no quiere quedarse sin el pan y sin la torta. Y creo que, en algún (triste) punto, tienen razón. Y no sé qué hacer con todo lo que me pasa. Porque cada vez que lo veo siento que "se me acalambra" todo adentro, que quisiera quedarme abrazándolo mucho más hasta convertirme en un monito tití colgada de su cuello, sintiendo cómo me apreta por la espalda acercándome hacia su cuerpo. Y cómo aspira mi perfume que tanto le gustó. Y cómo respira en ese huequito que se arma entre el final de mi cuello y el principio de mi hombro.Y sus besos de barba suavecita con leve aroma a cigarrillo. Y sus chistontos. Y mi risa. Y toda su locura.

Todo esto y, además, noticias laborales que me hacen estar en la cuerda floja por motivos que ni siquiera son mi responsabilidad. Y sabiendo que si me quedo sin trabajo, voy a dejar de verlo. Y este poquito que creció hasta ahora se va a ir todo al carajo.

La puta madre, ¿¡cómo puede ser que no me salga ni UNA bien?!

¿Qué significa todo esto? ¿Es un histeriqueo? ¿O realmente está confundido y tanteando el terreno, a ver qué le devuelvo? ¿La va a dejar por mí? ¿Me va a poner en el lugar de "la otra"? Yo no quiero ser "la otra" de nadie, eso lo tengo claro...
De momento, sólo tengo preguntas y una bomba que me estalla en todos lados, en todo el cuerpo, en toda la cabeza, que no me deja pensar, concentrarme, trabajar, y no sé qué entender de todo esto. Y mucho menos sé qué hacer.
.
..
...
....
...
..
.

Vomité todas estas palabras el viernes, después de que me cayera la ficha así de fuertemente, en ese punto en que las cosas que pasan son innegables e irrefutables.






dimanche 26 avril 2015

Magia

(estado actual: algunas cuantas demasiadas lágrimas)




Hoy es mi cumpleaños y no: no es EL día justo para sonreír. Además de que estas elecciones chotas e inútiles que sólo le sirven a los políticos me cagaron el día y el festejo, tengo una acumulación de malestar generalizado en demasiadas cosas. Creo que hoy esperaba cosas que no llegaron. Creo que me siguen cayendo las fichas de quiénes me rodean y veo que hay poca gente a mi alrededor, firmes y amorosos, pero pocos.

Así que... ya que casi no tuve saludos de cumpleaños, que me sentí mal de ánimo todo el día, que me tiene que venir (y eso también aporta su granito a esta mala onda), que me quedé sin festejo, que es la segunda vez en mi vida que una elección chota que ni me interesa ni me sirve me arruina el cumpleaños, que hay gente que aparece cuando me necesita y el resto del tiempo brillan por su ausencia, que es la última semana en un trabajo chotísimo y quiero que se termine ya (pero me preocupa saber cómo voy a hacer para vivir con un solo sueldo), que lloré toda la tarde caminando sola perdida por ahí, que extraño a mis abuelos, que tengo el corazón confundido y dolorido, que me quiero morir... hoy yo me dedico una canción a mí misma y la pongo como mi bandera para este año nuevo que empiezo hoy. Me dedico una música. Y una letra. Y voy a tratar de creérmela.

Y que explote todo.






Magia - Gustavo Cerati


Tal vez parece que me pierdo en el camino 
Pero me guía la intuición 
Nada me importa mas que hacer el recorrido 
Mas que saber a donde voy 


No trates de persuadirme 
Voy a seguir con esto 
Sé, nunca falla 
Hoy el viento sopla a mi favor 



Voy a seguir haciéndolo 



Las cosas brillantes siempre salen de repente 
Como la geometría de una flor 
Es la palabra antes que tus labios la suelten 
Sin secretos, no hay amor 



Todo me sirve, nada se pierde 
Yo lo transformo 
Sé, nunca falla 
El universo está a mi favor 
Y es tan mágico 



Voy a seguir haciéndolo 



Me sirve cualquier pretexto 
Cualquier excusa 
Cualquier error 
Todo conspira a mi favor