dimanche 21 août 2016

La niña

(estado actual: contemplaciones, licencias, permisos.
espejos...)




No iba a escribir hoy; ya dije varias veces lo sensible que me tiene el tema de los chicos, últimamente... Pero en estos días me pasaron cosas que me sensibilizaron todavía más, y bueno... acá estoy, en el intento de elaborar todo eso, de sacármelo de adentro.

Hace un año escribí un post sobre el Día del Niño/a en el que contaba cuántas asignaturas pendientes le quedaron a la niña que fui y cómo, siendo la adulta que soy, me decidí a tomar la posta e ir cumpliéndome mis deseos, de a poco, a mi tiempo (y acorde a las posibilidades de mi bolsillo...). Fui estudiando Fotografía en estos años; algunos cursos fueron maravillosos y otros dejaron un mal sabor de boca. Ya tengo un curso en vista y me voy a anotar. Pintura y Dibujo son mis primeros amores, esos que todavía tengo pendientes, peeeero... en vías de "dejar de ser pendientes": estoy viendo la posibilidad de anotarme en unas clases. Veremos...

Esa niña que fui, que creció más bien sola y sin amiguitos/as de su edad, un día fue una adolescente, después una joven y hoy una adulta que cuando se tuvo que enfrentar al mundo real se dio cuenta de que estaba desprovista de mecanismos y herramientas para hacerle frente a la vida. Y fue un golpazo tras otro -y lo sigue siendo- pero con años de análisis a cuestas, con años de estudio, de charlas psi con amigas-colegas, de lecturas, de cursos varios, de miles de aportes que aportaron su granito de arena. Y, bueno, ahí vamos...

Hace unos meses empecé a atender a una paciente adolescente que "puede con todo". Parte del motivo de consulta tenía que ver con que "siempre pudo con todo y ahora ya no puede, entonces hay que ayudarla" (aclaro que esto es un recorte, hay mucho que dejo afuera por obvias razones). En estos meses fue muy difícil abordar esto, ella muestra no necesitar ninguna ayuda, y está plantadísima en ese punto. Muy de a poco empieza a registrar que nadie puede "todo", que el todo es una noción inabarcable, que todos podemos, algunas veces, necesitar ayuda en algo. ¿Qué es "todo" para mi paciente? ¿Qué sería "todo" para la persona que consultó por mi paciente, incialmente? ¡Qué diferencia en lo que cada persona registra! La última sesión hablamos de la tarea del cole y, aún viendo que es mucho -y teniendo la posibilidad de trabajar con alguien que la acompañe con las tareas- rechaza esa posibilidad: "no, no: yo puedo sola con todo", me dijo. Y me quedé con una sensación extraña, preguntándome por qué reacciona así. Me quedé con bronca porque sentía que yo la quería acompañar, trabajar algo de esto, y ella no me dejaba. ¡Se me hizo tan frustrante! Y, claro... después caí en la cuenta de que, a veces muchas veces siempre, yo también soy así: "yo puedo con todo sola". Sentí que mi paciente se me hacía inabordable. Me pregunté si eso que ella me hizo sentir a mí será lo que yo le hago sentir a los demás: que soy inabordable, cerrada, frustrante, que "yo puedo todo sola y no necesito a nadie". Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...!!!
La persona que hizo la consulta inicial fue la madre...

Hablando de mi profesión, siento que necesito volver a enamorarme de ella. Que no puedo seguir dando vueltas en la ruedita como el hámster, haciendo trabajos que no me satisfacen del todo pero "es lo que hay". El año que viene quisiera volver a estudiar algo ligado a lo mío. Pero supongo que todo este lío es tema para un post aparte. De momento, retomo textos viejísimos que me hacían leer mientras era estudiante. La piel se volvió un tema muy importante para mí por estos días. La piel, que mucho tiene que ver con... la madre, sí. La maternidad y todo eso que me da vueltas como una calesita y me zapatea americano en la cabeza, que por estos días está haciendo estragos en mí, que me tiene tironeada y dolorida, y que me deja muy perdida, sin saber para dónde correr. Hace unos días vi Tuya, una película (click para verla online) en la que se cuenta la historia de Inés (Andrea Pietra) que descubre que su marido Ernesto (Jorge Marrale) la engaña, doblemente engañada porque parecía que había una sola amante, pero no... (y una de ellas está embarazada, sí! bingo!). Lo que más me llamó la atención de la película es que Inés no hace nada de su vida, vive para su marido. Con la hija tiene una relación pésima -hija adolescente que descubre estar embarazada (¡Ja!), lo oculta y termina siendo mamá soltera-. Inés vive en un mundo de lujos, y se me hizo notable cómo cambia de ropa: para casa, muy sencilla; para visitar a Ernesto en su empresa, una Señora a lo Mirtha Legrand. Esas "pieles" que cambia según quién quiera mostrar ser.
La piel, la madre.

Y, hablando de pieles y madres, hoy vi este video y me hizo llorar. Porque si pienso en la piel de mi mamá, pienso en el olor nauseabundo a cigarrillo, a shampoo, y a un perfume que no sé bien qué es. Una piel a la que le encanta estar bronceada, que tiene el deterioro esperable del efecto del cigarrillo, pero que zafa bastante. Y una piel a la que nunca le gustó que la toque, y mucho menos, abrazarme.








No tengo ni la menor idea de cuál es el hilo conductor de todo este post. Pero supongo que en algún lugar está.


lundi 15 août 2016

Años luz

(estado actual: pensamientos "agarrados")




La semana que pasó fue muy sensible para mí. Nació el hijito de una amiga. Nació la hijita de una conocida. Una excompañera publicó la primera foto de sus mellizos; yo me acordé de una anécdota, una vez que ella me contó que había soñado que tenía un hijo, y cómo sentía las ganas de ser mamá. Ayer me enteré de una examiga de una amiga mía, que también fue madre hace un tiempo. Y de una examiga mía (¡menos mal que me saqué de encima semejante bruja!) que va a ser mamá en poco tiempo más. Cada vez que escucho música, prendo la tele, abro un diario, libro, revista, leo una página web, boludeo en Facebook, miro fotos en Instagram... todo, todos, me muestran algo ligado a la maternidad.

Siento que la vida me está tirando sal en la herida.
La vida me está jugando sucio.

Yo soy el típico caso de la que siempre se negó a ser madre con fundamentos del tipo "Qué horror dejar tu vida, tu presión [hola, sin darme cuenta de lo que escribí, acabo de tener un fallidito... ¡quise decir profesión!] profesión, tu trabajo... ¡¿por un hijo?! ¡¿Se volvieron todos locos?! Años de terapia, de llanto, de eternas charlas con amigas, de ver a mis amigas desear la maternidad, de convertirse en madres, de hacerme partícipe de ese momento de sus vidas que tanto desearon, de ayudarlas con los nenes cuando tenían algo que hacer y necesitaban una niñera que realmente quisiera cuidar a los chicos... años de darme la cabeza contra la pared, de equivocarme con los hombres una y otra vez... de pelearme -incansablemente- con mi vieja... años de Facultad, de libros y más libros sobre los vínculos madre-hija... y en algún punto, después de tanto, llegué a ver que mi problema no son los hijos: son las madres. Es mi madre, en particular. Es ese vínculo fallido y espantoso que tuvimos, tenemos y vamos a seguir teniendo. Y que tengo pánico de repetir. Es esa sensación horrible de "no me gustás como hija, no sos lo que esperaba, no te quiero"... la teoría explica que los hijos nunca somos exactamente eso que deseaban los padres y tienen que aprender a bancársela (y los hijos también). Es ese dolor feo de "no soy soy suficiente para ella, no soy la hija que deseó, no me quiere". Y tratar de vivir con eso, de ver qué hago con eso. Creo que fueron todavía más dolorosas esas muchas veces en que la vi autovictimizándose, proclamando a los cuatro vientos ser una madre sufrida por culpa de esta hija que hoy escribe este post, tragándose las lágrimas, para sacarse esta mierda de adentro. Y todas esas otras veces en que la vi/escuché decir "ay qué divina es tu hija! No es como Automne que-- (críticas destructivas inserte aquí)".

Cuánto daño, mamá. ¿por qué? Ya sé que no soy la hija perfecta. Ni quiero serlo. Lo único que quiero es ser feliz. Tenés que aprender a vivir con eso.
Y yo también.

Hace unos años, cuando me di cuenta de todo esto, también vi que yo también quiero ser mamá algún día. Y aunque siempre tengo pánico de repetir la historia, de ser con mis hijos el mismo desastre de madre que mi madre fue conmigo, sé que eso no tiene por qué ser así, que yo puedo escribir mi propia historia.

Pero... miro mi realidad... y me quiero morir. Porque hablo de ser mamá, de cuánto de me gustan los chicos, de cuánto me sensibiliza este tema en este tiempo de mi vida... y veo que no soy capaz de armar una pareja estable, de enamorarme, de estar con un hombre que sea un buen hombre. Me veo equivocándome constantemente, metiendo la pata hasta el cansancio. Me veo sintiendo cosas por un hombre que parecía un buen hombre, y terminó siendo un tipo comprometido y con un hijo en camino... Me vi sintiendo cosas por otros que me dieron vuelta la cara, que me cambiaron por la primera histérica cliché que se les cruzó por el frente, por otros que se fueron a la otra punta del mundo, por otros que se aman a sí mismos y a sus madres más que a ninguna mujer en el mundo, por otros que son como "edipitos": niños de 5 años enamorados de sus mamás... y por otros que también supieron hacerme papel picado. Me pregunto adónde estoy parada, qué estoy haciendo con mi vida.

Miro atrás y veo que desde chica, la gente que me conocía y la que no, todos por igual me decían "el día que seas madre, vas a ser muy buena mamá". No sé bien por qué, pero siempre me pasa que los chicos se me acercan, espontáneamente: en la calle, en el colectivo/subte/tren se sientan al lado mío, en el chino haciendo las compras, en la fila para pagar impuestos, en cualquier lugar... me hacen caritas, me sonríen, me saludan con la manito, si les devuelvo la sonrisa, o el saludo, o les hago caras graciosas, responden siempre positivamente... no sé por qué. Miro atrás y me acuerdo cuando, siendo adolescente, estaba convencida de que a mis veintipocos iba a ser madre de cuatro hijos junto con mi primer amorcito... ja! Qué recuerdo tierno! A mis veintipocos, lo único que estaba pariendo era una carrera universitaria -ni más, ni menos-. Miro atrás y me acuerdo de todas las veces que distintas personas, en distintos momentos de mi vida, me dijeron que lo mío es trabajar con chicos y tener los míos propios. Miro atrás y me acuerdo de un sábado a la tarde cuando iba caminando sola por un barrio que no es el mío, y de casualidad me crucé con una compañera de trabajo que tenía un hijito de unos 10 meses; lo saludé con la mano y una sonrisa, él enseguida sonrió y se escondió -tímido- en el hombro de su papá que lo tenía a upa. Después volvía buscándome con la mirada, yo le devolvía otro saludo sonriente y él se volvía a esconder en el hombro de su papá, muerto de risa. Y así estuvimos un ratito jugando. Y mi compañera me dijo "Se ve que le caíste bien porque no hace esto con nadie!" Y a mí su comentario me dejó helada, porque estaba en plena época de pensar que dejar la profesión por un hijo era un horror. Y a ella sólo pude devolverle una sonrisa incómoda y acartonada...

Miro mi presente y me duele. No estoy conforme. No soy feliz. No es lo que quiero.
¿Qué hice con mi vida?

Me siento perdida, dolida, defraudada. Con la sal en la herida. Siento que la vida no para de hacerme jugadas sucias y crueles. Siento que me equivoqué demasiado y no sé si voy a poder arreglar las cagadas que me mandé...

Y, por sobre todas las cosas, en tiempo presente, me siento a años luz de estar relativamente cerca de lo que para mí sería la felicidad.


Este post y todo este tiempo de mi vida, toda esta furia, este inconformismo y este dolor suenan con la potencia de esta canción.

Tal vez porque ahora callo al mundo y me empiezo a escuchar a mí misma...





Cuando el mundo enmudece
y las promesas engañan
nos revolcamos en el jardín por donde nadie pasa
del fuego vino el diluvio...



lundi 8 août 2016

Aprovechar la quietud

(estado actual: angustiada)




Pensamientos -algunos deshilvanados- de estos días:


- ¿Por qué el bienestar de otros es en detrimento del mío? ¿Por qué siempre alguien tiene que ceder y siempre soy yo ese alguien que tiene todos los números para cantar bingo?

- Hace unos días me enteré que la hermana de mi eterno él se mudó a vivir a otra provincia. Pensaba que él y yo somos igual de quedados: los demás a nuestro alrededor viven y nosotros morimos estancados, cuidando a otros. No sé en su caso, pero en el mío, a "cuidando a otros" le agrego "que no se merecen ni un segundo de mi vida".

- Vivir en tiempos del "todo bien". Como decía una publicidad hace unos años, la gente no está preparada para otra contestación. No escucho a nadie que, cuando le preguntan cómo está, responda "todo mal". O, al menos, que respondan con sinceridad que algo no anda bien, que tienen alguna preocupación. ¿Escondemos? ¿Nos resguardamos, nos cuidamos? ¿Somos hipócritas? ¿O estamos demasiado subidos a la ola patética del "todobienismo" y de los chantas que salen hablando por ahí vendiendo métodos falaces para alcanzar la felicidad absoluta y eterna?

Porque si decimos "No, todo mal, me siento mal, estoy triste, la vida me está pasando por encima", el mundo explota, la gente se hace humo y, a veces, hasta los amigos (¿amigos?) desaparecen.






- Extraño tanto, tanto, tantísimo otros tiempos en los que creía que la vida estaba mal y no sabía que estaba bien. Era feliz y  no lo sabía.

- La vida sólo puede ponerse peor.

No para todo el mundo, claro. Algunos parecen tocados por la varita mágica (y otros parecemos tocados por un nunchaku asesino). Tanto, que hasta me da envidia ver cómo no hacen nada y lo tienen todo, ¡todo lo que los rodea es una lluvia de felicidad!

Me corrijo, entonces: La vida sólo puede ponerse peor para mí.

- En relación a lo anterior, hace unos días hablaba con una amiga (¿amiga? una de las borradas del "todo mal"...) y le decía cómo veo que hay gente que lo tiene "todo" (todo lo que yo quisiera, tal vez), y que tuvieron mejores condiciones que yo en la vida. Y no me estoy refiriendo a cuestiones materiales. Me refiero a un crecimiento saludable, a una infancia feliz. Por favor, que nadie me venga con esas pelotudeces de psicología positiva, mindfullness, coaching, y toda esa sarasa hueca, falaz y hodierna. Si vamos a hablar de Psicología, hablemos en serio.Y le decía cómo a mí me duele estar así, en este lugar en la vida. Porque, por más que quiera salir de este desastre, por más que desee una vida mejor para mí, una vida feliz, sana, siento que constantemente la vida me pone un pie en la cabeza y me hunde hasta lo más profundo del barro, parece que le gustara verme ahogada en mi propia sangre.

- Estoy empezando a sentir conscientemente lo que siempre dije que nunca iba a sentir: que algunas personas en mi vida, no sólo son lo peor que me pasó en la vida sino que, también, son una carga con la que voy a tener que lidiar quién sabe hasta cuándo... Son un ancla: me hacen peso hacia abajo y me dejan estancada, amarrada, enganchada a un presente sin sentido, infeliz, angustioso. Y sin futuro.

- Ese futuro del que tanto me hablaban esas personas-carga de mi vida cuando era chica, acá está. Llegó. Y llegó para quedarse.

- En este tiempo de mi vida siento que todo en mi vida es como la canción de La Ley: Por más que trato / más me cuesta

- Pensaba que otros inviernos habían sido el invierno más triste de mi vida, pero me equivoqué. Helo aquí el más triste de todos. Al menos, en lo que llevo de vida...

- Aunque queden 5 meses completos, ya no aguanto más a 2016. Me está aplastando y no sé si voy a llegar viva a las 00:00 del 1ero de enero de 2017. A veces, tengo muchas ganas de morirme.

- Voy a dejar la terapia. No me está sirviendo para nada.










La Ley - Mi ley


Latidos que enmudecen
proclaman el silencio de mi ley 
ya nada me ilumina 
se cierran las ventanas por mi ley. 
Y aunque siempre haya que persistir 
me es difícil resistir 
sirenas que ensordecen 
anuncian la llegada de mi ley. 
Los niños se resignan 
la noche fría cala por mi ley 
y aunque intente pretender no ver 
lamentado estoy aquí 
horas y horas 
sin poder gritar. 
Por más que trato 
más me cuesta 
por más que trato 
más me cuesta 
más que trato 
más me cuesta hoy. 
Legados de tristeza 
dejaron los vestigios de mi ley 
y ahora sólo espero construir 
la confianza que perdí 
horas y horas 
sin poder gritar. 
Por más que trato 
más me cuesta 
por más que trato 
más me cuesta 
más que trato 
más me cuesta hoy. 
Por más que trato 
más me cuesta 
por más que trato 
más me cuesta 
más que trato 
más me cuesta hoy



mardi 2 août 2016

Fuera de tiempo (la patada)

(estado actual: la patada)




Es difícil -muy- seguir después de lo que fueron los últimos días. Quizás me ilusioné demasiado con algo/alguien que no era seguro, y yo sabía de entrada esto... pero me ilusioné igual porque ¿cuántas veces en la vida una se encuentra tanto con alguien? Me refiero a encontrarse en gustos, valores, ideales, ideas, principios, deseos, pensamientos, opiniones, formas de reaccionar, de sentir, de vivir. Encontrarse en la vida. Después de todo esto, me pregunto si realmente hubo un encuentro. Porque, si de hecho lo hubiese habido, hoy no estaría acá escribiendo malhumorada, triste y apagada que me siento deshecha, que otra vez me equivoqué, y que -una vez más- la única que se quedó llorando soy yo. Si hubiese habido un encuentro, hoy estaría acá contando lo bien que me estaría sintiendo, lo maravilloso y genial y mágico de encontrarse con un otro.

¿Realmente hubo encuentro?
Pensaba que quizás sí lo hubo, pero fuera de tiempo. Como me pasa habitualmente, tengo "problemitas" con el timing...

Estoy enojada con la vida, siento que me hizo una jugada sucia. Y no paro de preguntarme "¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?" .Ya estoy harta de que me den respuestas bobas del estilo "no tenía que ser", "ya vendrá alguien mejor", y una larga lista de etcéteras.



Más allá del dolor, de la tristeza, de sentirme otra vez la boluda de la historia, algo de todo esto se siente como "la patada que necesitaba". Se siente un patadón en el pecho, duro, directo, espantoso. Tres veces el corazón roto en menos de un año: rompí mi propio récord...! En el momento exacto en que me estaba enterando, el corazón me empezó a latir tan rápido, tan fuerte, tan furioso, que por un segundo pensé que iba a tener un infarto... pensaba "¿Cómo voy a explicar qué es lo que me hizo infartarme? ¿Qué voy a decir cuando me pregunten? ¿Cómo lo explico?"... Pero también se siente como una patada en el sentido de algo que "empuja" -violentamente, indeseadamente- hacia adelante. Algo adentro mío me dice "dejate de excusas", "seguí adelante", "dejalo ir", "no se merece tus lágrimas, ni tu atención, ni tu tiempo ni nada tuyo". A diferencia de otros momentos en mi vida, algo adentro mío me dice que ya está, que ya detuve mi vida por unas semanas para elaborar esta bronca, este dolor de mierda de sentirme otra vez la pelotuda, y que hay que seguir. Que es hora de volver, de retomar lo que dejé inconcluso. Que, quizás, pueda contarle a algunas personas esta historia, gente que todavía no sabe (pero intuyen, ¡y qué bien!) y pedirles una opinión. Tal vez, ellos puedan darme su mirada y contarme algo de mí que no sé, que no me doy cuenta, que ni siquiera alcanzo a imaginarme que existe en mí. Encontrarme en los otros. Y estar dispuesta a bancarme esa respuesta...

Realmente me asusté; el corazón me latía con una salvajía como nunca antes y sentí pánico. ¿Cómo iba a explicar el infarto? ¿Qué iba a decir?

Al chico bien, simplemente, dejé de hablarle. Se enojó conmigo por mi "ausencia repentina" y me acusó de estar mandándolo a la mierda. Le dije que no era así, pero insistió en que sí... (obvio). Preguntó y repreguntó tratando de saber por qué, pero cuando quiero sé ser hermética. No me lo va a sacar. No me lo va a sacar así nomás. No sé si alguna vez esto va a mejorar, si retomaremos el diálogo. O cómo seguirán las cosas. No quiero pensar ahora mismo. Necesito apagar la cabeza un rato... largo. .

De momento, como decía Gustavo: Qué otra cosa puedo hacer / si no olvido moriré...




vendredi 22 juillet 2016

Luces y sombras

(estado actual: doblemente destruida)




Como si los kilombos con el que me enloquecía no fueran suficiente, ahora me entero de la verdad: me acabo de enterar que el chico bien va a ser padre. ¡Hasta sabe el sexo y eligió nombre!

Ahora entiendo por qué la escondía a ella, por qué nunca me hablaba ni la mencionaba. Entiendo por qué tan esquivo, pero no entiendo por qué me preguntó cosas sobre ella indirectamente. No entiendo sus actitudes. ¿Por qué me dijo que estaba confundido si estaba más claro que nunca? ¡¡¡Ser padre no es joda!!!

Ahora mismo me siento muerta. Ya sé que esto también va a pasar, como pasa todo. Pero ahora mismo estoy aterrada, enormemente dolida y sintiendo que nunca más voy a confiar en un hombre.

El daño que me hizo es irreparable.

mardi 19 juillet 2016

Las cosas que no(s) dijimos


(estado actual: Luna Llena)




Dicen por ahí que la Luna y sus ciclos afectan a las mareas y que, como las personas somos 75% líquido, también estamos afectados por los movimientos lunáticos. En mi caso, podría decir que algo de esto fue cierto. Al menos, esta vez...

Le escribí al que me enloquecía una carta que nunca le voy a mandar. Simplemente, porque me hace bien escribir y sacarme todo de adentro (y porque los efectos todavía se sienten).




"Hola ----, cómo estás?

(...) Todavía estoy temblando. A mí también me dolió. Yo tampoco esperaba todo eso de tu parte. Parece que estamos parados en el mismo punto: los dos desconcertados y sin saber bien a quién tenemos enfrente. 

(...) La gente cambia con el tiempo. Vos me decís a mí que yo cambié... vos también cambiaste. Vos te la creíste, te subiste al pony ¿y ahora quién te baja? Por lo visto -conmigo, al menos- parece que la realidad y las cosas que te pasan conmigo (y las cosas que te dejaron de pasar, también) te bajaron de un hondazo cuando, en el medio de las cosas horriblemente violentas que me dijiste, "se te escaparon" ciertas cosas que quedaban completamente descontextualizadas... "se te escaparon" las cosas que te pasan conmigo. Y las que ya no (te) pasan, esas también. (...)Porque, ahora que me lo dijiste, que finalmente explotaste y me explicaste por qué estuviste tan forro hijo de puta conmigo, ahora puedo entender. ¿Te duele? ¿Te duelo? No sabés cuánto me doliste vos a mí con todas tus actitudes hijas de una puta malcogida, con todos tus forreos, con cada una de las veces que me humillaste adelante de ---- [la histérica cliché]. 

¿Te duele? ¿Te duelo? Yo ya te duelé. A mí me doliste en el alma, porque después de tanto golpe que me di por boluda, te juro que por un momento sentí que eras un buen hombre, que valías la pena y que me podía volver a enamorar sin miedo a que, por enésima vez, me hagan mierda. Y no: otra vez me equivoqué. Otra vez terminé lastimada. 

A mí me doliste tanto... quizás recién ahora puedas empezar a entender(me) vos. 

No te voy a negar que un poquito me alegra saber que te sentís así. Es como una pequeña venganza, el famoso "plato que se disfruta mejor en frío". Te acordaste muy tarde de valorarme. Te diste cuenta tarde de quién sí se preocupaba por vos, a quién sí le importabas de verdad, quién realmente quería saber cómo estabas porque te quería, y no porque quisiera algo a cambio o tuviera segundas intenciones. Y ahora que ya no lo tenés, lo ves y te duele. 

Me podría reír de vos, burlarme cruelmente como hiciste vos conmigo, humillarte. Pero no, porque un poquito, a mí me duele verte así. Me duele verme así a mí misma. No paro de pensar en lo que pasó. Y me duele, me duele mucho, el final de la historia. Al menos, este desastre que tenemos y que somos ahora (...)"

jeudi 30 juin 2016

Un montón de estrellas

(estado actual: como siempre, estrellada...)



"Hay algunos que nacen con estrella y otros estrellados, y aunque tú no lo quieras creer, yo soy de las estrelladísimas..."
- Frida Kahlo


La última vez que hablé con el chico bien me fui triste de esa charla. Me fui triste porque surgieron temas y preguntas que no sé a qué apuntan, no sé para qué quiere saber la opinión que tengo sobre cosas de las que, supuestamente, no estoy al tanto... No sé si está jugando, si está tanteando el terreno, si se está riendo de mí... no sé si realmente está en duda, o si se está haciendo el boludo, o qué le pasa... si está buscando la forma de acercarse (¿de arriesgarse?), o si no quiere quedarse sin el pan y sin la torta... si -de hecho- está dispuesto a arriesgarse, a dejar la estabilidad y la comodidad, o si ni por casualidad está dispuesto a dejar este lugar tan "acomodado" que tiene...

Pienso, y pienso, y no llego a ninguna respuesta. Sólo llego a un miedo enorme: que se esté riendo de mí con ella...

Junio, que empezó con su calidez, termina en una nota bastante rara, que me deja un sabor de boca extraño. Gusto a confusión, a enredos, a histeriqueo (otro más y van...), a tipos indecisos que no quieren salir perdiendo, a cierto egoísmo... No quiero que junio termine así. Deseo de todo corazón que julio me trate bien. No entiendo bien qué pasa todavía, cómo son las cosas (¿por qué nunnca un amor normal, decente?). O tal vez sí, pero  no me animo a verlo de frente. O tal vez, como él mismo me dijo, está confundido. O tal vez no, y simplemente otro tipo más que no tiene las bolas bien puestas. O tal vez es hoy, que estoy enojada y muy sensible por esta charla, y que tengo miedo de que todo se vaya al carajo, una vez más...









Un montón de estrellas - Polo Montañez

Yo no sé por qué razón
cantarle a ella si debía aborrecerla con 
las fuerzas de mi corazón 
Todavía no 
la borro totalmente ella siempre está 
presente como ahora en esta canción 
incontables son las veces que he tratado de 
olvidarla y no he logrado arrancarla ni un segundo 
de mi mente porque ella sabe todo mi pasado me 
conoce demasiado 

y es posible que por eso se aproveche 
Porque yo 
en el amor soy un idiota que ha sufrido mil 
derrotas, que no tengo fuerzas para defenderme 
pero ella casi siempre se aprovecha unas veces me 
desprecia y otras veces lo hace para entretenerme 
y es así 

Hoy recuerdo la canción que le hice un 
día y en el fondo no sabía que eso 
era malo para mí poco a poco fui cayendo en 
un abismo siempre me pasó lo mismo nadie 
sabe lo que yo sufrí 

Fui una víctima total de sus antojos pero 
un día abrí los ojos y con rabia la 
arranqué de mi memoria poco a poco fui 
saliendo hacia adelante y en los brazos de otra 
amante pude terminar al fin con esta historia 

Porque yo en el amor soy un idiota que ha sufrido 
mil derrotas, que no tengo fuerzas para defenderme 
pero ella casi siempre aprovechaba y si 
algún día me besaba, eso era 
sólo para entretenerme y es así 
uhuhu 

Todo fue así,así mismo fue, todo 
fue por ella... yo la quería yo la adoraba 
pero tenía que aborrecerla todo fue 
así, oye, todo fue por ella... como yo 
quise a esa mujer porque pensaba que era buena 
todo fue así, ay Dios, todo fue por ella... 
yo era capaz de subir al cielo para bajarle un 
montón de estrellas todo fue así, 
todo fue por ella... un pajarito que iba volando 
yo lo cogí para complacerla todo fue 
así, ay no, todo fue por ella... tanto se 
burló de mí que ahora no puedo 
verla... 

Todo fue así, así mismo fue, todo 
fue por ella, por como me pasó, todo fue 
así, me enamoré de ella y luego ella 
me dejo oh ye, todo fue por ella así mismo 
fue, todo fue por ella todo fue así todo 
fue por ella... yo la quería yo la adoraba 
pero tenia que aborrecerla, ay Dios todo fue 
así todo fue por ella.. como yo quise a esa 
mujer porque pensaba que era buena, oh ye todo fue 
así todo fue por ella... yo era capaz de 
subir al cielo para bajarle un montón de 
estrellas, ay Dios... todo fue así todo fue 
por ella... un pajarito que iba volando yo lo 
cogí para complacerla, oh yea todo fue 
así todo fue por ella... tanto se burlo de 
mi que ahora no puedo verla........ huuuuuuuuuu

dimanche 26 juin 2016

Esplendor

(estado actual: intuiciones y recuerdos)



Desde que empezó el año tengo presente a una compañera que el año pasado me quemaba la cabeza y con quien, finalmente, terminó todo bien. Al principio, pensaba que me rondaba el pensamiento porque hace meses no sé de ella, y su salida fue abrupta y sin explicaciones ni despedidas. En todos estos meses, no hubo un sólo día que no me acordara de ella.  Especialmente, en estas últimas semanas, no sabía por qué, pero la tenía todo el tiempo en mente. Hace unos días me enteré que semanas atrás falleció un familiar muy querido. Curiosamente, la última vez que la vi, hace meses, ella me habló muchísimo de esta persona, de cuánto la quería y lo importante que era en su vida, me contó que pronto iba a ser su cumpleaños, del festejo que iban a hacer... me contó que había tenido problemas de salud y estaba preocupada por eso pero que confiaba en que iba a salir adelante. Me contó anécdotas y épocas de esplendor. Yo me acordé de anécdotas y épocas de esplendor con mis Abuelos. Creo que ella (ni nadie) imaginó que ese iba a ser el último cumpleaños juntos. Para mi sorpresa, me acabo de acordar que su familiar cumplía años el mismo día que el chico bien. El chico bien (me) sigue dando señales confusas, hace y dice cosas que no entiendo, que no sé cómo interpretar y, aunque entiendo que la cosa es complicada (cuándo no), a veces pienso que si realmente le pasara algo conmigo tendría que ser bien claro y directo. Al grano y sin tantas vueltas!!! Pero, después bajo y vuelvo a ver que la cosa es complicada, y pienso que tal vez es verdad que está confundido, que quizás ni él mismo sabe qué le pasa, o para dónde correr. Quizás es verdad que está mareado porque no esperaba que le pasara algo así en este momento de su vida donde, en apariencia,  tenía todo resuelto. Todas las piezas del rompecabezas perfectamente encajadas. Todo en su lugar. Y, de pronto... Entonces, quizás, estoy teniendo lo mejor que puedo tener de él ahora mismo y en estas condiciones: su sinceridad; "estoy mareado, confundido". Prefiero que me diga un "No sé qué me pasa", a que me diga un "¡Sí!" que después termina siendo un "No, ya me 'aclaré' la confusión y es un No". Más curiosamente todavía, aunque el chico bien no lo sabe, él tiene mucho que ver con mis épocas de esplendor. Con recuerdos de días de sol y frío, de comidas caseras calientes, de postres caseros o el huevo Kinder y la colección de juguetitos, de siestas, de dibujos y pinturas y collages. De esa felicidad sencilla de la niñez.

Todo se entre-laza (aunque por momentos me de pánico verlo).
Quizás ahora entiendo por qué anduve tan nostálgica estos últimos días.

Yo también extraño mucho a mis Abuelos.



Imagen de Pinterest 



vendredi 17 juin 2016

Inconscientes comunicados y acertados

(estado actual: de fallido... espero que nada!)




Hace unos días hablaba con un amigo y vuelteamos por varios temas en la misma charla: hablamos de la vida, del trabajo de cada uno y cómo los ambientes laborales son cada vez más tóxicos (el suyo nada que ver con el mío, y aún así...), de la familia (de la familia de cada uno y de la que, algún día, quisiéramos formar), de la crisis de la edad (los dos cruzamos la barrera de los 30), de la crisis económica... le conté de una amiga que se va a casar, hablamos de amor y relaciones -especialmente, con compañeros de trabajo- (mi amigo sabe sobre el que me enloquecía y cómo terminó la cosa), y me pidió que le tradujera algo al français. Todavía no le conté nada sobre el chico bien, pero me había pasado todo el día pensando en él y en la última charla que tuvimos. En la traducción al francés estábamos, cuando -palabras más, palabras menos- tuvo un fallido en el que me dijo que estoy lista para una relación (cuando, por supuesto, quiso decirme otra cosa ligada a la traducción que me pidió ¡¡y que no tenía nada que ver con relaciones!!). Nos quedamos en silencio y después nos reímos a carcajadas, él no podía explicar lo que había dicho.

Algo de esto me dejó pensando. Mucho. Muchísimo. Y me tiene sonriente hasta hoy :o)
Me sorprendió la comunicación, la amistad, lo mucho que nos podemos leer aunque no digamos nada. Lo sinceros y puros que somos en esta amistad. Lo agradecida que estoy por él en mi vida.

Y aunque todavía no fui mucho más allá de esto (quizás por miedo, quizás porque no sé bien para dónde ir, quizás porque me aterra lo que pueda llegar a pasar de acá en más si me doy cuenta de que hay cosas que fueron curándose y "estoy lista para una relación" otra vez... quizás por algo que ni siquiera puedo ver todavía y será tema a analizar), su fallido me tiene con el corazón contento hasta hoy.

Y espero (y deseo) que su acto, de fallido, no tenga nada.




dimanche 12 juin 2016

Sorpresa

(estado actual: la casa para mí)




Hoy estuve todo el día sola en casa. La casa entera para mí: bailar con la música a todo lo que da, estar todo el día en piyama, comer a cualquier hora, dejar todo hecho un lío... un placer de esos que pocas veces pasan. Estos días vienen geniales para pensar. Al menos, para mí es así.

Hoy pensé que me encanta esta canción de Justin Timberlake, cantante que jamás en la vida esuché ni escucho, pero se me pegó su canción y me encanta, me divierte, me hace reír...

I got this feeling, inside my bones / Tengo este sentimiento en los huesos
It goes electric, wavey when I turn it on / se pone eléctrico y me hace moverme cuando suena

(...)
Nowhere to hide when I'm getting you close / No hay adónde esconderme cuando me acerco a vos
(...)All those things I should do to you / Todas las cosas que te haría
But you dance, dance, dance / Pero vos bailás, bailás, bailás



 



Sí: me gusta alguien y estoy al horno.

Estoy al horno por varios motivos: porque, por ahora -al menos-, y en estas condiciones, no se puede nada. Porque no sé qué le pasa a él conmigo... Porque a veces parece que "se le escapan" ciertas acciones y comentarios que darían a entender que algo le pasa, pero no sé qué. Y creo que ni él mismo lo sabe. Porque me parece que esto va a dar para (muy) largo hasta que se "resuelva", ya sea para bien, o para mal, y la ansiedad que me genera ¡¡¡me mata!!! Porque él es abismalmente distinto a mí y a mi entorno, y veceversa, yo soy completamente distinta a él y su entorno. Y, aunque suene a telenovela mejicana de las 3 de la tarde, no sé realmente si podríamos algo juntos. Porque le temo al prejuicio. Porque tengo miedo de que él no se juegue en caso de que le esté pasando algo. Porque no quiero, por enésima vez, ilusionarme y después ver que no, que se va todo a la mierda y yo soy la única que se queda sufriendo.

Con el paso del tiempo y las charlas fui viendo cuánto tenemos en común, cuánto compartimos, mientras que en otras cosas somos dos mundos aparte. Y con todas esas diferencias incluidas, yo me veo con él. Hay que ver si él se ve conmigo...

Me encanta. No tiene absolutamente naaaada que ver con el tipo de tipo que siempre me gustó y, aún así, me encanta. Me derrito. Me siento cómoda y en confianza, pero no sé bien hasta dónde. Y ya le dije que tengo un "temita" con la confianza... así que está advertido. Sabe de la historia con el que me enloquecía. Y también la del lindo. Otra advertencia. Sabe que tengo el corazón hecho bolsa de tanto equivocarme. Otra advertencia más. Pero, aunque el chico bien me cuenta muchas cosas de su vida, no me cuenta todas... y yo lo sé. Porque, cuando quiero, yo busco y encuentro... Entonces, no sé qué le pasa: no sé si es otro histérico que está jugando conmigo, si realmente está "confundido, mareado", como hace poco me dijo -textual-, si le pasa realmente algo pero no se anima a dar el salto porque eso implicaría muchos cambios y renuncias en su vida, si está tanteando el terreno y viendo cómo reacciono yo frente a sus indirectas que son demasiado directas... no sé. Sé que soy una suerte de sorpresa en su vida: soy demasiado diferente a su mundo, a él, a su familia, a su entorno... y no sé si yo podría convivir con todo eso, ni él conmigo y mis circunstancias. Y eso me asusta, me da miedo, me aterra: no quiero otro golpazo. Él para mí también fue una sorpresa: jamás pensé que me podría llegar a fijar en un chico bien, realmente somos muy iguales y muy distintos, y eso me da pánico.

Sabe también que mi ambiente laboral está insufrible, que las cosas van de mal en peor, que el que me enloquecía ascendió laboralmente sin mérito alguno: ascendió por contactos y por manipulación absoluta de todo. Ascendió porque es un trepador. Y eso hasta el chico bien lo ve y me lo dice en la cara: "Cuidate de él. Seducir para ganar algo en el trabajo... yyy... puede ser, pero esto es demasiado". Me gusta que "me cuide". Y como ahora nos estamos llevando a las patadas con el que me enloquecía, me asusta -también- la que se me va a venir en el trabajo...

Yo quisiera pedirle al universo que, por una vez en la vida, haciera algo que fuera a mi favor. Que si esta persona maravillosa que es el chico bien apareció en mi vida, sea por algo... por algo bueno. Que esta historia termine bien.

Por ahora, el chico bien es sólo eso: un hombre que me gusta, con el que me llevo bien, que está mareado y confundido, que no sé qué le pasa y creo que ni él lo sabe, y que, para los dos, habernos encontrado en la vida fue una tremenda sorpresa.