mardi 26 avril 2016

Versiones

(estado actual: renovación)


Dio otra vuelta más el sol.
Volvió el sol.

Volvió mi voz.
Mañana vuelvo a verte a vos.

Gira la vida.
Late el corazón.

Brillan los ojos.
Brilla más la mirada.

Las cosas malas pasan.
Y las cosas buenas... esas también pasan. Aunque, a veces, cueste o tarde más tiempo.

Hoy me siento renovada.
Reversionada.
Actualizada.

Brillante.
Deseosa.
Expansiva.
Y auspiciosa.

Bienvenida la nueva etapa.
Bienvenida la nueva vida.

dimanche 24 avril 2016

Otra

(estado actual: noche de domingo pensativa)




Después de todo lo que pasó en este último año, especialmente en estos últimos 6-7 meses, siento que muchas cosas cambiaron en mí. Yo cambié. Ya no soy la de antes: soy otra. Puedo mirar las cicatrices de este tiempo de corazón roto sitemáticamente una vez tras otra y sentir que aprendí de la experiencia.

Que ahora me sé más fuerte, un poquito más difícil de engañar, mucho más difícil de convencer.
Que ya no caigo tan rápido como antes.
Que aprendí a discernir. Y a leer un poquito más a las personas y sus intenciones.

Justo hoy, hace un año atrás, me daba cuenta que me encantaba el que me enloquecía. Y, cómo es la vida: hoy, justo un año después, tengo el final de la historia. Final que no es el que me habría gustado, pero es el que es. Y está bien así, porque se ven las cosas y a las personas como son. Como realmente son. Hoy me siento más fuerte frente a él, sus constantes intentos de seducción, de caer bien, de convencer y conseguir lo que quiere y le conviene. Hoy puedo ver que no es quien yo creía, quien él vendía. Entonces, hoy también veo que no es el hombre que quiero para mí. Y, aunque todavía me dura el enojo, en realidad no sé bien por qué... porque a esta altura tengo la historia completa y saber todo lo que sé me libera. No es sólo que no supo valorarme, sino que me desvalorizó, me humilló, se burló de mí que soy era una pobre boluda perdida por él.

Hace unos días me vino a hablar. Como yo no quería hablar con él, traté de hacer tiempo dejándolo sin atención y esperando que se cansara de esperar. Pero no sólo esto no pasó, sino que él se acercó a mí diciéndome que si yo no salía [del lugar donde estaba trabajando] él se acercaba a mí (estaba en la puerta); que no iba a esperar a que yo saliera... y, entonces, él se movió: entró al lugar donde yo estaba trabajando. Me vino a dar charla de cualquier gansada y yo le tuve que responder (sino quedaba como una maleducada). Después salí y me siguió. Y, en un pasillo, me dijo que me quiere y me extraña. Que extraña a la del año pasado y que quiere que vuelva la del año pasado. Esa. Otra que ya no está más, ya se fue.

Lo que ya se fue no puede volver. No en este caso, al menos.

Ahora mismo siento que después de toda esta historia aprendí a valorarme a mí misma, a darme mi lugar. Me siento mejor, más fuerte, entera. Siento que aprendí muchas cosas en este camino y en este tiempo. Me siento lista para dar vuelta la página y pasar a otra historia. Porque, aunque el enojo me dura y no sé bien por qué (quizás porque soy orgullosa), ahora realmente me siento libre de cerrar este capítulo, agradecer lo vivido y aprendido, y seguir adelante. No me quiero conformar con un hombre como este que no me valora y no me quiere ni me extraña (a ver, flaco, si es tan así ¿por qué no me escribís un mensajito? ¿por qué no me invitás a salir? ¿por qué no me llamás simplemente para preguntarme cómo estoy, como hacías el año pasado?). Quiero alguien mejor para mí.

La veo a la histérica cliché siguiéndolo con la mirada a lo lejos, como deseando que él se acerque o acercarse ella. Pareciera que ella también quiere, como él, que todo vuelva a ser "como antes, como el año pasado". Pareciera que para él se extinguió todo ahí, o no sé bien qué ni me importa a esta altura. Ella, por el contrario, pareciera estar esperándolo.

A mí, pareciera que pretende tenerme suspendida (y le agregaría un gestito con mi mano serpenteante, suspendida en el aire)... ahí: no está conmigo ni "del todo sin mí". Me dice que me quiere y me extraña, pero por fuera del trabajo no existo. Necesita saber que cuenta conmigo, pero no cuenta "como antes, como el año pasado". Necesita saber que me tiene de su lado, pero no a su lado. Y yo llegué a la conclusión de que esto no me sirve, no es lo que quiero para mí. Entonces, sigo.

Sigo adelante mi camino.

Porque la del año pasado ya no está, se fue, se murió.
Porque la que hay hoy mira orgullosa sus cicatrices y camina y mira hacia adelante.
Y porque hoy soy otra y es lo mejor que me pudo haber pasado. Es lo mejor que me puedo regalar.




vendredi 22 avril 2016

Más nada con vos

(estado actual: no quiero saber más nada con vos)





'Amamos a quien nos supone un saber' - Jacques Lacan  

El analista no sabe acerca de nuestro saber no sabido llamado Inconsciente, pero sí tiene un saber hacer para causar que produzcamos ese saber. Eso es poner en funcionamiento el Sujeto Supuesto Saber que conduce estructuralmente al amor de transferencia. Toda experiencia de amor es una oportunidad de saber sobre nosotros con el otro. Es por eso que cuando culmina dicha historia, a modo de despedida, ambos protagonistas con un aire de bronca, tristeza, decepción y hasta resignación suelen decirse algo que no dimensionan realmente el alcance que tiene, ni lo que dicen, ni lo que están perdiendo: 'No quiero saber más nada con vos' 

- Eduardo Garcia Dupont








*Tomado de la página "Velos de Faltas"

mardi 19 avril 2016

Tremblements de Terre (Tiempo/Vida)



(estado actual: soplan vientos de cambio)




No sé si me va a salir escribir lo que quiero contar. Pero estoy dispuesta a intentarlo.

Soplan vientos de cambio en mi vida. Me estoy moviendo de lugares: literales y metafóricos, tangibles e intangibles, reales e imaginados. En este tiempo sin escribir mi vida tuvo -y está teniendo- unos cuantos movimientos. Movimientos inesperados. Algunos vuelcos para costados inadvertidos.

Cuando finalmente asumí cómo terminaba la "historia sin fin" con el que me enloquecía, pensé que me iba a quedar ahí para siempre, que nunca iba a dejar de sufrir como una tarada. Y, al final, salí adelante. Y ahora estoy a pleno en la fase de la bronca, porque me asquea su trato "acá-no-pasó-nada-y-está-todo-igual-de-bien-que-siempre", hipócrita, que -por momentos- hasta se siente abusivo. Me molestan él y la histérica cliché cada vez que se me acercan a hablarme con culpa, a intentar reparar la cagada que se mandaron: eso de lastimarme al recontra pedo... Me molesta que ella intente constantes acercamientos con él mientras él intenta acercarse a mí reclamándome abiertamente que ya no le hablo "como antes", ni lo trato como lo trataba, y ella a lo lejos, relojeando la escena, y él no dándole bola, y ella produciéndose cuando él está, y él no dándole bola... al menos, adelante mío, mientras a mí se me tira encima y me abraza sin que yo quiera y no lo puedo frenar porque tiene más fuerza que yo y me dice que me quiere y me extraña adelante de todo el mundo, y ella mirándolo de lejos, y él no dándole bola... porque me siento metida en el medio de algo que ya no es mío, de una lucha que ya no es mía, es de ellos dos y a mí (ya) no me importa. Porque cuando me importaba, cuando yo sí luchaba por él -y por mí- a él (y a ella tampoco) no le importó un carajo mi lucha, mis sentimientos, ni absolutamente nada, y mandó todo a la basura por una calentura. Y ahora... bueno... ¡cómo se dio vuelta la tortilla! Ahora siento que me busca para usarme de escudo frente a una histérica cliché a la que vaya uno a saber qué le habrá prometido, o dicho, o lo que sea, que ella está tan pendiente de él y pareciera tener la ilusión de controlarlo con la mirada... Porque, adelante mío, jamás están juntos, pero "atrás" mío no lo sé, ni lo quiero saber. Y porque, aunque la bronca me dura -y me va a durar un tiempo-, yo me siento liberada de toda esta mierda. Al menos, hasta donde me es posible (porque seguimos trabajando todos juntos y eso hay que bancárselo... como se pueda). Porque lo que haya pasado o no, o esté pasando -o no- entre ellos ya no es mi problema, ya no me importa, no es de mi incumbencia y no lo quiero saber.

Cuando le escribí un mensaje al lindo hace unas cuantas semanas, todavía seguía llorando por él. Ir a trabajar y no verlo era terrible. Ver a la persona que lo está reemplazando y odiarla, era terrible. Ver y escuchar a todos los que lo conocieron diciendo "cuánto lo extrañamos, ojalá estuviera acá" fue, sencillamente, una puñalada en el corazón. Verlo a él a la distancia haciendo su vida, acompañado de chicas lindas en fotos, una mierda. Pero en algún punto, tristemente, lo acepté porque no me quedaba otra: o lo dejaba ir, o me quedaba estancada llorando para siempre. Como me dijo él alguna vez respecto de mí, él ahora no es más que un hermoso recuerdo... Creo que soltarlo fue lo mejor que pude hacer por mí misma: él ya me había soltado hacía meses, cuando decidió volver a su tierra natal (y después de haber insistido hasta el cansancio. Creo que sólo le faltaron mandarme señales de humo para que me diera cuenta). Hace unos días vio una foto que subí y le gustó; él conoce ese lugar de la foto, estuvo ahí muchas veces, y yo también. Acá, en Buenos Aires, tan cerca mío y sin conocernos. Y quizás hasta estuvimos juntos en el mismo lugar y momento, quizás nos cruzamos y, como no nos conocíamos, seguimos de largo. Esas cosas de la vida que no dejan de sorprenderme, eso de la sincronicidad, el tiempo, la vida... Hoy agradezco que haya pasado por mi vida y me haya dejado algo bueno y lindo. Que me haya mostrado que yo también soy una mujer que vale la pena. Que vale la pena luchar por mí, hacerme saber algo, hasta mandarme señales de humo si fuera necesario... Al lindo, también, lo dejé ir. Y aunque siempre va a estar un poquito en mi corazón y en mi memoria, él tampoco: él ya no es asunto mío.

Hace unas cuantas entradas atrás hablé sobre las amigas que no son tales. Y dos más se fueron en este tiempo. Es curioso ver cómo la vida se va llevando a la gente que ya cumplió su ciclo, que ya nos dieron todo lo que tenían para darnos, y es hora de que sigan su camino. En su momento me dolió, me sorprendió. Hoy miro atrás sin rencor. Qué bueno haberlas conocido y haber vivido tantas cosas lindas con ellas. Y las cosas feas fueron una cagada, pero tal vez también fueron necesarias. A ellas también las dejé ir y les deseo lo mejor.

También dejé ir lugares. Los solté y me solté de ellos. Me voy a rumbos -espero que- mejores.

Solté esa extrañeza a un cuerpo nuevo, que me resulta nuevo pero es viejo, y que ya pasó por esta transición de subir y bajar de peso muchas, muchísimas veces. Siempre espero que sea la última vez, la última subida/bajada de peso tremenda. Porque no fueron los 5 kilitos estéticos: fueron casi 20 kg. Eso, de estético, no tiene nada (y tiene un montón!). Solté la extrañeza, ese sentirme todo el tiempo extraña en mi propia piel, y estoy empezando a disfrutar este cuerpo nuevo con el que, por supuesto, no estoy conforme, pero me siento mucho mejor ahora que antes.

Pensé que nunca me iba a dejar de doler el corazón con agujeritos (que a esta altura ya no da más) y, como no podía ser de otra forma, otra vez me volví a equivocar. De un tiempo esta parte me di cuenta que me empezó a gustar alguien... que es completamente inconveniente para mí. Por muchos motivos pero, especialmente, por uno: porque no se puede. Él, por momentos, me parece el hombre perfecto. Obvio que no es así, debe tener cientos de defectos. Él se me hace muy parecido a este hombre que deseo para mí, casi casi mi deseo materializado. Pero no se puede. Lo miro y tiemblo: Tremblement de Terre! (traducido podría ser: Sismo! Terremoto!). Me movió todo el piso. Porque no me lo esperaba, no de él. No a él. Y aunque, por momentos, parece que está todo más que claro respecto de cómo son las cosas, por otros momentos... todo de él me confunde. Porque hace cosas que no debería, dice cosas que no debería, me pone en "lugares" extraños y no sé cómo reaccionar. No podemos, no debemos, pero... qué ganas!!!! Estoy shockeada todavía porque esto es muy reciente. Y porque no sé para dónde va. O, siquiera, si puede ir a algún lugar...

Entonces, en el medio de todo esto, tiembla la Tierra.

¿O será que yo la hago temblar?







Bello abril - Spinetta/Páez

Dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril sos vos
nos pasan tantas cosas en la vida
que si aparece el sol hay que dejarlo pasar
abril otra vez
para que no tengamos soledad
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril sos vos
y las violetas que coronan tu tristeza
y las guirnaldas de tu inmensa soledad
sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así
aquí o allá
sos parecida a los planetas que se mueven por ahí
que no podés parar ya nunca de girar
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril, qué bello abril, qué bello abril
para que no tengamos soledad
para que no tengamos nunca más soledad


lundi 21 mars 2016

Otoño y Primavera

(estado actual: buenos aires es mi madrid)




Te extraño.
Ya sé que no se puede, que no debo, pero yo sí quisiera luchar contra este destino pelotudo que yo misma me cavé... A veces me pregunto por qué me hago sufrir tanto, de esta forma tan boluda y tan evitable.

El enojo no cedió.
Hoy te extraño tanto como siempre y más que nunca.
Hoy, una vez más, llueve en Buenos Aires y en mí.



Este texto de Benedetti...

Adiós

Hay muchas formas/de despedirse/dando la mano/dando la espalda/nombrando fechas/con voz de olvido/pensando en nunca/moviendo un ramo/ya deshojado
por suerte a veces/queda un abrazo/dos utopías/medio consuelo/una confianza/que sobrevive/y entonces triste/el adiós dice/que ojalá vuelvas 
ADIOSES (Mario Benedetti en Defensa Propia)


Este adiós que te guardo
está madurando con los días
Exprimo nuestra vivencia
y no la dejo quedarse
en el pasado

No puedo avanzar contigo
porque te deseo a cada instante
y desear lo que no se puede tener
es como escribir
sin que nadie te lea
Eso seguro que lo entiendes
Te quiero pero no deseo luchar
contra el destino
Disfrutaré de vez en cuando
de tu recuerdo
que seguirá alterándome




... y esta canción y toda su letra de Alejandro Sanz.




Mi soledad y yo - Alejandro Sanz

Cómo estás qué tal te va allí es de día o es de noche 
es bonita esa ciudad 
para ir de vacaciones 
y el hotel era verdad 
que es tan romántico y lujoso, 
como en la publicidad 
con esas playa de las fotos. 
En Madrid está lloviendo 
y todo sigue como siempre 
solamente que no estás 
y el tiempo pasa lentamente 
estoy loco por que vuelvas 
hace tanto que te fuiste 
no te irás a enamorar allí lo prometiste


Por favor, cuando puedas llámame 
que mi soledad y yo 
sin ti no nos llevamos bien. 
paso el día planeando 
nuestro encuentro imaginario. 

Te besaré, como nadie en este mundo te besó, 
te amaré con el cuerpo, con la mente con la piel y el corazón 
vuelve pronto te esperamos, mi soledad y yo. 

Ya no te entretengo más 
sé que te está esperando alguien. 
Dile que debe hablar más bajo 
al que ha dicho que no tardes. 
Sólo un último favor te pido antes de colgar, 
dile que te cuide mucho, 
me prometes que lo harás. 
Y ahora cálmate que no note que has llorado, 
disimula que estás bien como yo lo hago. 

Y mientras seguiré pensando 
en nuestro encuentro imaginario 


Te besaré, como nadie en este mundo te beso 
te amaré con el cuerpo, con la mente con la piel y el corazón 
vuelve pronto te esperamos, mi soledad y yo .....


mardi 15 mars 2016

Espejos

(estado actual: sentimientos encontrados)





Hace unos días me llevé una sorpresa inesperada.

El año pasado había escrito sobre una compañera de trabajo a la que llamé "la conchu", que le arrastraba el ala (y cualquier otra cosa que se pueda arrastrar) al que me enloquecía. Esta compañera me hizo la vida imposible a lo largo del año: me bardeó, me humilló, me dejó en ridículo, se hizo la víctima... Hasta que un día, hacia final del año pasado, el que me enloquecía le dijo adelante mío y de otros, en una charla "distendida" (de temas no-laborales, digamos), que no saldría con ella... A partir de ahí ella se cayó a pedazos, empezó a enfermarse frecuentemente, faltaba seguido, se pidió licencia, faltó varias semanas y después se reincorporó, volvió a faltar y a reincorporarse varias veces. Y dejó de bardearme, de humillarme, de ridiculizarme, de tratarme mal. Y de hacerse la víctima. Dejó de ser tan llamativa y escandalosa, de querer ser siempre el centro de atención. Empezó a hablarme bien, amable, hasta con cierta dulzura. Me llamó la atención la cantidad de halagos y buena onda conmigo... Se le notaba la voz genuina. Y dolida y agotada, también. Nunca me dijo lo que le pasaba con el que me enloquecía, pero se le notaba... Y un día, compartiendo un café en un descanso y estando nosotras solas, me terminó reconociendo que tenía muchas ganas de enamorarse, que no se le daba y que la angustiaba estar sola.

Durante mucho tiempo la odié por tratarme tan mal sin motivos, no sabía ni entendía por qué... Hasta que un día entendí que había un motivo y cuál era... Caí en la cuenta de lo fuerte que podía ser esta mujer cuando le gustaba alguien. Entendí que esa fiera rabiosa que sacaba a relucir conmigo cada vez que podía no era más que un pollito mojado, angustiado por su soledad y tratando de ¿forzar? que el hombre que le gusta la mire, le de bola. Y, claro: como el que me enloquecía y yo teníamos una relación muy linda -abismalmente distinta al trato que el que me enloquecía tenía con ella- yo estaba en el medio, molestando...

Yo era su enemiga y su espejo.
Y ella los míos.

Con el tiempo pude ver que a mí también esta compañera me generaba sentimientos encontrados... no entendía su trato horrible conmigo, por qué me bardeaba tanto. Me molestaba su "exceso de minita" desparramada y llamativa por doquier: exceso de maquillaje, de peluquería, de tacos altos y plataforma, de escotes, de jeans ajustados hasta cortarle la circulación, de ropita de marca, de perfume, de actitudes seductoras, de gritos y actitudes llamativas... todo en exceso. Todo multiplicado a la enésima potencia. Y yo ahí, completamente opuesta a ella, una mosquita muerta, invisibilizada por ella, e invisible por mí misma y mis actitudes...

Ella y yo éramos espejos. Ella me mostraba todas esas cosas que una mujer es capaz de hacer para seducir, para llamar la atención del hombre que la vuelve loca. Independiente, lanzada, una mujer de mundo, viajada y con muchas experiencias, linda, sexy y segura de sí misma. Pero, por momentos, agresiva y "forzadora" de las cosas, como una aplanadora pasando por encima de todo(s) con tal de conseguir lo que quiere. Y yo completamente opuesta: tranquila, cero llamativa, natural, invisible... y con poco empuje: si las cosas no me salen me corro de ese lugar, no presiono, simplemente me voy buscando algo mejor. Y, además, yo tenía la atención del que me enloquecía... ella no.

Hace unos meses ella me contó que estaba teniendo problemas económicos y estaba preocupada por su futuro. Finalmente le renovaron el contrato de trabajo para este año. Pero... este año no está. Me sorprendió, me dejó shockeada porque después del año que pasamos y de haber arreglado las cosas, sinceramente adentro mío sentí que hice las paces con ella y con todo lo que pasó, y esperaba verla. Todos nos quedamos sorprendidos: se fue sin despedirse, sin avisarnos, aún después de habernos despedido diciendo "nos vemos pronto".

Cuando me enteré que no iba a estar este año me quedé helada. En algún punto creo que la extraño (me falta con quien pelear... ja). Después del año bomba que pasamos el año pasado, a puro trato malo y cruel, y habiendo arreglado las cosas hacia el final, realmente me sorprendió su ausencia. Ahora que arreglamos las cosas y estamos en paz y podemos hablar bien y sin pelearnos, no está más... Son varios compañeros los que no están más, pero creo que los que realmente me afectaron son el lindo y ella. Qué sé yo... me da un no-sé-qué que este año no esté, no poder compartir con ella. Creo que ella era la que tenía más chispa, la que siempre estaba organizando alguna salida, la que le ponía onda a los días (no puedo negar que tenía mucho humor y era muy ocurrente).

Aunque en su momento la odié, hoy día agradezco haberla conocido y haber compartido con ella. Porque todo lo que viví me enseñó algo, me inspiró algún pensamiento, alguna idea, me hizo ver -en espejo- cosas de mí que no quería y/o no podía ver. Y hoy todo me lo llevo. No tengo confianza con ella como para mandarle un whatsapp y preguntarle en qué anda. Pero ojalá sepa que le deseo lo mejor.




jeudi 10 mars 2016

Cenizas del paraíso

(estado actual: antes de explotar...)





Yo no quería, no tenía ganas, no quería saber nada. Bajo ningún punto de vista me era concebible la idea de volver a ver esos lugares y esas personas que me hicieron llorar tanto a final del año pasado y todo el verano. Meses de terapia de por medio y un Psicólogo al que -asumo- no le tenía ni un poco de confianza y me sorprendió, me ayudaron a salir adelante. Él me dijo que temía una recaída cuando volviese a ver al que me enloquecía, recaída en el sentido de "recaer" en todas esas cosas que me pasaban con él. Y yo le dije, muy segura, que eso  no iba a pasar. Y de hecho no pasó. Lo que sí pasó es la bronca que le tengo, el asco que le tengo -literalmente asco, en el cuerpo-, el rechazo que me genera, las ganas de tenerlo lejos. Me pone histérica -enojada- su proximidad. Me hace saltar la térmica que venga a hacerse el amigote después de meses de no vernos, de no hablanos, de la jugada sucia y desalmada que me hizo la última vez que nos vimos, dejándome sola como una pelotuda y yéndose con la histérica cliché frente a mis ojos...

Y, en el medio, todo lo que pude entender -tarde- sobre el lindo...

Volver a ver al que me enloquecía significó tener que enfrentarme a todos esos monstruos dolidos, lastimados, sangrantes todavía, con algunas cicatrices cerradas y otras a medio curar, llenos de ira que se quedaron viviendo adentro mío todo este tiempo. Fue meterme el dedo en la herida y revolver adentro, darme cuenta del odio que le tengo por lo que me hizo. Volver a ver a la histérica cliché fue darme cuenta de lo mucho que la detesto, de lo forra y mentirosa y manipuladora que es, de cómo y cuánto es de perceptiva y sabe dónde pegarme para que me duela jugando a ser la buena y bienintencionada, y de lo resentida que estoy con ella.
Con los dos.

Volver a verlos fue darme cuenta de lo vulnerable que soy. De cuánta piel me falta para hacerle frente a gente así. De que me hicieron mierda, me destruyeron el autoestima felpudo que tengo, me tiraron abajo el muy chiquito amor propio que me tengo. Me dejaron tambaleando, más insegura y lastimada que nunca. Sintiéndome más fea y mostruosa que nunca. Sintiendo, más que nunca en mi vida, que no valgo nada (salvo que me puedan usar para algo...).
¿Cómo se rearma una desde ahí?
¿Cómo se sigue desde ahí?

Le decía a mi Psicólogo que me costó todo el verano salir de eso, que él fue testigo de mi llanto, de mi angustia, de lo mal que la pasé y de todo lo que hice para salir de esto. Que yo también le temo un poco a la recaída. Pero ahora que ya pasé por el momento de volver a vernos las caras, me veo a mi misma en este lugar de resentida, de vulnerable, de enojada por todo lo que pasó, y me doy cuenta de que ellos dos también perciben mi enojo... ella no dice nada pero trata de acercarse todo el tiempo haciéndose la simpática y buena compañera dulce y amable, y él me lo dijo de frente: me dijo que pensó "¿Qué le habré hecho yo a esta piba para que me trate así?"... ¿De verdad me está pasando esto? ¡¡¡¡¿Cómo se puede ser tan cínico?!!!!

Yo me corro de este lugar de víctima de la mierda de esta gente.
Yo no quiero más.
Yo pongo mi límite, mi alto al fuego.
Yo no quiero saber más nada con un hombre así. No vale la pena.

Y, curiosamente, ahora que yo me alejo, él me busca... No es que me quiera. Quizás pudo ver cuánto lo ayudé y lo banqué en todos los kilombos que tuvo el año pasado, y también vea que no hay gente en el ambiente laboral que lo banque como yo, con quien tenga tanta confianza. La realidad es que él no me quiere: simplemente intenta mantener eso que tuvo porque es lo que le conviene. Y lo que le sirve.

No me queda otra más que compartir el espacio de trabajo, es lo que hay, y hay que intentar convivir en paz.

Así que... a ponerse las caretas, que lo que queda de todo lo que fue no son más que cenizas.








Tú no tienes alma - Alejandro Sanz

Tú no tienes alma,
Yo no tengo valor para ver como te marchas,
Como si no pasara nada.

Tú no tienes ganas,
Y yo me muero por darte las fuerzas que hagan falta.
Tú no tienes derecho a decirnos adiós
Y yo no tengo el derecho a decirte que no,
Si no tienes ganas yo no tengo nada

Dime si has visto por fin
Que una vida te basta,
Mira, no inventes,
Pasa la gente,
Pasan las cosas,
Pasan tan rápidamente.

Tú no tienes cara de abandonar la batalla,
Y cómo tienes cara, cómo puedes dejar de mirarnos a los ojos
Como si no pasara nada, nada, nada

Seguiré inventando,
Sin pararme en los detalles;
Cada día otro motivo pa' esperar el alba.
Seguiré gritando, que ni el cielo fue bastante,
Pa' olvidarte dame un alma
Que no sepa nada de tus manos.

Tú no tienes alma,
Te abandonas cansada a un destino que te marca.
Tú no tienes la vida más tiempo que yo
Y yo no tengo la llave que cierra el dolor,
Si no tienes alma yo no tengo nada...

Dime si vez por ahí un espacio y te escapas,
Mira no inventes,
Pasa la gente,
Pasan las cosas,
Pasan tan rápidamente.

Harto de oírte decir que la vida es muy larga,
Mira no inventes,
Pasa la gente,
Pasan las cosas,
Pasan tan rápidamente.




samedi 5 mars 2016

Amistades peligrosas

(estado actual: separando aguas)





Esta semana tuve una discusión con una amiga con quien compartimos trabajo, que me rompió tanto los ovarios que no tuve más salida que sentarme a escribir. Me indignó su postura imponente, egoísta, combativa, autoritaria. Su "acá las cosas se van a hacer como yo digo y no como ella quiera, porque la que manda y sabe cómo hacer el trabajo soy yo y a mí nadie me va a venir a decir nada". Su incapacidad total ver otros puntos de vista, para respetarlos aunque no los comparta. Sus exigencias ("Yo hago las cosas como a mí me parece, sino no las hago y punto"). Sus ultimatums ("Le doy unos días para que se ajuste a lo que le digo y sino... chau"). Su falta total de empatía. Su soberbia... Su maltrato para conmigo en algo en lo cual no tengo nada que ver. Su falta de ética profesional con el compromiso tomado. Lo cómoda que es y cómo espera que los demás le resolvamos todo... y encima se queja si no le gusta la solución que le damos!!!!! Y su envidia... porque parte de esta queja que escribo, parte de estas explosiones volcánicas, tienen que ver con cuestiones de ego y de plata. Que "¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿por qué a vos te pagan viáticos y horas extras y a mí no????!!!!!"... "¡¡¡¡¡entonces yo así no trabajo nada!!!!!"... (¡¡¡Yo no soy la jefa, preguntale a ella por qué hace lo que hace!!!) Se vio con claridad impresionante que su negativa a hacer un trabajo con el cual ya estaba comprometida tiene que ver con su ego herido y con que le pagan menos y le exigen lo mismo que a mí... ¿y la persona que espera que cumpla el compromiso que tomó? Bien, gracias... Sabía cómo eran las condiciones cuando aceptó el trabajo... ¿y ahora quiere que se cambie todo a su manera, caprichos y conveniencia? Además, siendo las cosas como son, me da vuelta la tortilla y quiere hacerme creer que la equivocada soy yo... que la que falta a la ética profesional soy yo cuando la que abandona el barco en el medio de la tormenta para salvarse el culo es ella...

Y no es la primera vez que me pasa esto con ella...
Se ve que me faltó aprender algo de las experiencias anteriores.

Entonces... ¿qué saco en limpio?
Que mejor no mezclo más amistades con los trabajos. Que mi amiga como amiga y profesional es buena y la quiero, pero como compañera de trabajo es una reverenda forra hija de una puta malcogida  abandónica soreta del orto eogísta egocéntrica envidiosa soberbia impulsiva cagadora y autoritaria. Que yo, así, no puedo trabajar. Que ahora, a diferencia suya, el compromiso que tomé voy a intentar llevarlo adelante lo mejor posible. Y que no me voy a bajar del barco. Al menos no sin haber hecho antes todo lo posible.

Y que cuentas claras conservan la amistad.



lundi 29 février 2016

Canción teen

(estado actual: permisos)




Porque:

- tuve un día de lunes
- una reunión laboral mala onda que me dejó con una rabia de aquellas
- es 29 de febrero y sólo pasa cada cuatro años... y no tengo ganas de comer ñoquis!
- todo está hecho un nudo ahora mismo en mi vida...
- ... y me estoy empezando a dar cuenta de algo que, definitivamente, es "lo más peor" que podría pasarme en este momento de mi vida (pero a esta altura, todo esto, "una simple casualidad" no puede ser...)

... sólo por la noche de hoy me permito escuchar esta canción ultra-archi-recontrasúper teen y bailar a lo loco con ese sonido que, no sé por qué, pero me hace acordar a la música de los 80'-90'.

Y el resto (como de costumbre en mi vida) se va todo a la mierda.






(...) Take a sip of my secret potion

I'll make you fall in love
For a spell that can't be broken
One drop should be enough
Boy you belong to me
I got the recipe
And it’s called black magic (and it’s called black magic)
Take a sip of my secret potion
One taste and you'll be mine
It's a spell that can't be broken
It'll keep you up all night
Boy you belong to me
I got the recipe
And it’s called black magic (and it’s called black magic)







vendredi 26 février 2016

Buenos aires

(estado actual: :o)  )






La vida tiene muchas vueltas. Muchas.

Por esas cosas de la vida, un día como hoy hace dos años, mi eterno él me decepcionaba por última vez porque yo misma decidí que así fuera. Porque decidí no bancarle más toda la basura que me devolvía. Me dolió, lloré, grité, me sentí morir. Y después, cuando pude, mi vida y yo seguimos adelante. Hace unos días me lo crucé por la calle, y me llevé toda su atención y su mirada, de arriba a abajo. Y no me importó, no le devolví la mirada, ya no estoy ahí. Pasé por la ambivalencia de odiarlo por mirarme tarde, cuando a él se le antoja, cuando yo ya no estoy más ahí (¡con todo lo que estuve ahí, dispuesta a todo!), y sentir un cariño extraño acordándome de las buenas cosas que pasamos. Pero ya no más.

Hoy me acuerdo del lindo. Ya no me duele tanto, aunque duele todavía. Había canciones que no podía escuchar sin largarme a llorar y ahora ya no lloro, pero no siempre puedo escucharlas. Hace unos días tuve novedades suyas y tengo que reconocer que me hizo temblar todo adentro. Me hizo saber que se acuerda de mí. Y bueno... un poquito me dolió. Porque al igual que otras personas que le escriben en las redes sociales abiertamente, yo también lo extraño, yo también quisiera que esté acá conmigo haciéndome chistes, bailando, con esa alegría de vivir que lo caracteriza, y no en la otra punta del mundo, que para mi es inalcanzable. Pero yo no se lo puedo decir abiertamente... Él mismo es, ahora y para siempre -creo- inalcanzable. Pero ya no me duermo llorando, ya no tiemblo, ya no siento que se me estruja todo adentro cada vez que salgo de mi casa, ya no me ahoga estar despierta. Va a ser difícil volver este año sabiendo que él ya no va a estar, nunca más va a estar. Y que me voy a tener que bancar al que me enloquecía -sí, se merece que le cambie el nombre- con la histérica cliché... no quiero ver eso, no me lo merezco. Y porque, además, tuve noticias suyas relacionadas con los problemas del año pasado y, pese a lo mal que se portó conmigo, espero que todo salga bien.
Me alegra saber que este es el último año que voy a trabajar acá.

Hoy volví a hacer algo que me gusta y que, ojalá, a futuro me traiga recompensas. Y aunque al principio parecía que no se iba a poder, al final se pudo. Voy por eso y por mucho más!!

Hoy me di el gusto y me compré un jean. Me miraba en el probador y no podía entender cómo me quedaba grande el jean que me estaba probando y necesitaba un talle menos. A mi siempre me pasa lo contrario... acostumbrarme al cuerpo nuevo es extraño. Le tuve que pedir a la vendedora que me diera su parecer... ¿Este o el talle más grande? "Este. El otro te baila". Rarísimo. Verme el culo en el espejo del probador y sentir que me gustaba, pensar "¡¡Qué buen culo me hace!!!", más raro todavía. No me acostumbro. No lo entiendo bien.

Hoy, que al fin en Buenos Aires bajó la temperatura y se puede respirar y dormir tranquilo, siento que yo también tengo "mi BsAs personal", y que voy a poder respirar y dormir tranquila.

Hoy me siento más fuerte que hace meses atrás. E insisto en lo dicho: ¡cuánto me alegro de haber hecho terapia estos meses! Creo que me vino más que bien la opinión de un Psicólogo hombre, escuchar otra campana, otra forma de ver las cosas. Me abrió a pensar las cosas que me pasan de otra manera.

Doy pasitos cortos, muy cortitos, bien medidos, llena de miedos... porque tengo expectativas demasiado altas de todo, quiero llegar lejos, y no sé si voy a poder.
Pero los doy.