lundi 25 mai 2015

Sobrenatural

(estado actual: algunos deseos cumplidos y otros por cumplir)




Ayer hablé con dos familiares sobre él, el que me enloquece los días. Les conté todo lo que pasó hasta ahora, toda esta suerte de "conexión sobrenatural" con mi abuela y los puntos en común que fui viendo y, de pronto, me caí de culo y no me levanté más. Una de las personas me pregunta cómo se llama. Cuando le respondo, me dice: "A tu abuela le encantaba ese nombre, siempre decía cuánto le gustaba".

Yo no lo sabía.
Se me paró el corazón. Se me frenó todo adentro. Se me heló la sangre.

También deseé que me regalara un chocolate. Deseo cumplido. Fue mejor de lo que pensé.

Que valgan la pena las veces que me pongo a llorar porque me muero de ganas de conocerte pero -todavía- estás con ella. Y que tengan algún sentido las veces que me siento una pelotuda pensando en vos. Que valgan la pena todas las veces que me desconcentro y no puedo pensar ni trabajar "por tu culpa". Y que todas las cosas lindas que me decís realmente signifiquen algo. Que se me sigan cumpliendo deseos. Y que sigan tus abrazos. Y que sean cada vez más. Y más largos. Y más apretados. Y que los chocolates que me regalás signifiquen lo que yo creo y quiero que signifiquen. Y que se repita todo lo bueno.

dimanche 17 mai 2015

Paradise



(estado actual: paraíso se busca)





Amélie, el amor no correspondido, y Coldplay y su Paradise



Si hay una canción que me encanta (además de Alba, de Diego Torres), que nunca me voy a cansar de escuchar, que me emociona hasta las lágrimas, me llena de esperanza, me hace feliz, y me hace sentir que puedo expandirme y llegar adonde quiera, superar todos los obstáculos y ser real y definitivamente feliz, esa canción es Paradise.

Porque me encanta la música: es auspiciosa, me provoca -a la altura del pecho y la boca del estómago- una sensación de algo que explota adentro mío, de un impulso capaz de llevarme adonde siempre quise estar y nunca llegué... todavía. Porque me hace sentir que yo también puedo llegar a mi paraíso.

Porque me encanta la letra: me identifico profunda, absoluta y locamente con cada una de sus frases y palabras. Porque me siento esa chica de la que habla, que de chiquita deseaba un mundo que para ella era inalcanzable, y entonces cerraba los ojos y soñaba en las noches tormentosas... y a la que la vida se le pone cada vez más densa, y cada lágrima que llora es una catarata, y que sigue cerrando los ojos y volando lejos en noches tormentosas. Pero que sabe que, en algún momento, el sol tiene que salir. Todos los días amanece; "aunque no lo veamos, el sol siempre está", decía la canción.

Porque me encanta el video: la metáfora de romper los barrotes, escaparse de la jaula a buscar ese paraíso que uno tanto desea, luchando contra cualquier obstáculo que aparezca en el camino, haciendo de todo por salir adelante... cuando uno realmente quiere salir adelante, le busca la vuelta. Siempre se encuentra la manera. Cuando uno realmente quiere. ¿Qué pasa si no pasa? A veces pienso de mí misma que no sé si quiero -realmente- estar mejor. Pero, de todos modos, me gusta la metáfora del video.

Por lo que me hace sentir: todo lo que me hace sentir, todo lo que escribí recién, y que -quizás- podría resumirse en sentimiento de esperanza, deseo, ganas, futuro brillante... o no. Porque, en definitiva, depende de uno mismo. El elefantito rompe sus cadenas, se escapa de ese destino trágico y cruel que le habían dado, y se va a buscar un destino mejor, su paraíso, cantando con sus amigos elefantes. Creo que, también, es la pregunta por el propio destino: qué quiero. ¿Qué quiero para mí? ¿Dónde quiero estar? ¿Quién quiero ser? ¿Adónde quiero llegar? ¿Qué sería para mí ser feliz?

¿Qué deseo para mí? 

No sé si llegué a la respuesta de alguna de esas preguntas. No sé si alguna vez llegaré.

Cada vez que estoy triste, como hoy, escucho esta canción y trato de pensarme como el elefante: rompiendo mis cadenas, escapando de mi jaula, y saliendo a buscar mi destino.

Hoy me duele haberme enterado de cosas de este compañero que me empezó a gustar, inesperado e indeseado. Cosas que ya sabía pero confirmarlas duele. Cosas como lo bien que está con su novia, como lo felices que son, como todo lo que comparten... o, al menos, es lo que muestran. Porque estoy cansada de darme la cabeza contra la pared como una quinceañera. Porque, evidentemente, no me sale vivir como una adulta de la edad que tengo, y siempre hago malas elecciones. Porque, a veces, me doy cuenta de que dejo pasar grandes oportunidades por miedo. Maldito miedo. Es como la frase de la película Amélie que dice que la oportunidad o la suerte (chance puede traducirse de las dos formas) es como el Tour de Francia: se la espera largamente y, cuando llega, se pasa rápido, y cuando es el momento justo hay que atreverse y saltar, sin dudar. "La chance, c'est comme le Tour de France: On l'attend longtemps et ça passe vite. Quand le moment vient, faut sauter la barrière sans hésiter".

Ya estoy un poco grande para estar, a esta altura de mi vida, "buscando mi destino" (¿demasiada sobreprotección familiar?). Ya estoy cansada de mis eternos miedos, de "esperar la suerte" y sentirme obligada a dejarla pasar cuando la veo venir, a hacerle un oooleeee y esquivarla porque me da pánico lo nuevo, lo bueno, lo que me podría hacer cambiar. A mí y a mi vida entera. Porque estoy harta de mí misma "no saltando la barrera" cada vez que aparece una y bien podría saltarla.

¿A qué le tengo TANTO miedo? ¿Qué me aterra de esta forma tan grande y paralizante que termina por aplastarme? Si no hago algo, se me va la vida. Y me doy cuenta de que estoy muy cómoda en mis miedos. Mis miedos pueden justificarlo TODO. En serio, son así de geniales...

Ojalá, algún día, la nena chiquita que fui, que deseaba comerse el mundo pero no podía y lloraba sola y escondida, y hacía dibujitos y pinturas, y jugaba sola, siempre sola, para todo sola, a la que sobreprotegieron y ahogaron y aplastaron infundiéndole todos los miedos del mundo y que se los creyó (aunque en el fondo supiera que no era cierto), y que deseaba algo mejor para sí misma, escaparse de la jaula y ver el mundo con sus propios ojos (convencida de que no era ni tan feo ni tan malo como se lo habían pintado, que seguro había algo lindo y bueno para ver y vivir), y que se prometió salir adelante y llegar a ese paraíso, pueda perdonarme por todo lo que de adulta me estoy haciendo, o no (me) estoy haciendo, por las oportunidades que dejo pasar por miedo, por ese miedo inmenso, aterrador, devorador que tengo, que me inmoviliza como una boa constrictora, que me consume toda, que me come toda, que me saborea con ganas, me mastica, me destroza, me desgarra, y me devora como a un canapé. Ojalá esa nena que fui pueda perdonarme por ser una adulta tan cobarde, tan estúpida, tan vulnerable en el peor sentido posible, tan poco luchadora. Por elegir conscientemente quedarme en la comodidad de mi viejo y conocido amigo el miedo, en lugar de ponerle fin a esa relación insana y, como el elefantito, salir a buscar mi destino. Ojalá pueda perdonarme por ese miedo y esa angustia inmensas como el universo, que son más grandes que yo, y que son dos monstruos horribles a los que no puedo derrotar. Y porque esta adulta cronológica que soy, con sus miedos estúpidos, no puede hacer realidad los sueños y deseos de esa nena que fui. ¡¡¡Perdoname, por favor!!! Esta poquita cosa que soy, es lo único que puedo ser, es lo único que me sale.

Nunca dejamos de aprender. Pero, no sé si realmente estoy aprendiendo algo de todo lo que vivo.
Espero Deseo que sí.







Paradise - Coldplay

Oo-oo-oo, oo-oo-oo, oo-oo-oo.
Oo-oo-oo, oo-oo-oo, oo-oo-oo.


When she was just a girl,
She expected the world,
But it flew away from her reach,
So she ran away in her sleep.


And dreamed of para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Every time she closed her eyes.


Oo-oo-oo, oo-oo-oo, oo-oo-oo.
Oo-oo-oo, oo-oo-oo, oo-oo-oo.


When she was just a girl,
She expected the world,
But it flew away from her reach,
And bullets catching her teeth.


Life goes on, It gets so heavy,
The wheel breaks the butterfly.
Every tear, a waterfall.
In the night, the stormy night,
She closed her eyes.
In the night, the stormy night,
Away she flied.

And dream of para-para-paradise,

Para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.


She dreamed of para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.


La-la
La-la-la-la-la
La-la-la-la-la
La-la-la-la.


So lying underneath the stormy skies.
She said oh-oh-oh-oh-oh-oh.
I know the sun is set to rise.


This could be para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Could be para-para-paradise,
Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.


This could be para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Could be para-para-paradise,
Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.

(Oh, oh. Oo-oo-oo-oo-oo.)

This could be para-para-paradise,
Para-para-paradise,
Para-para-paradise,

Whoa-oh-oh oh-oooh oh-oh-oh.

Oo-oo-oo, oo-oo-ooo, oo-oo-oo
Oo-oo-oo, oo-oo-ooo, oo-oo-oo
Oo-oo-oo, oo-oo-ooo, oo-oo-oo
Oo-oo-oo, oo-oo-ooo...


jeudi 14 mai 2015

Siempre este amanecer

(estado actual: siempre este corazón)




La niña Alba 
Capítulo IX 

Alba nació parada, lo cual es signo de buena suerte. Su abuela Clara buscó en su espalda y encontró una mancha en forma de estrella que caracteriza a los seres que nacen capacitados para encontrar la felicidad. «No hay que preocuparse por esta niña. Tendrá buena suerte y será feliz. Además tendrá buen cutis, porque eso se hereda y a mi edad, no tengo arrugas y jamás me salió un grano», dictaminó Clara al segundo día del nacimiento. Por esas razones no se preocuparon de prepararla para la vida, ya que los astros se habían combinado para dotarla de tantos dones. Su signo era Leo. Su abuela estudió su carta astral y anotó su destino con tinta blanca en un álbum de papel negro, donde pegó también unos mechones verdosos de su primer pelo, las uñas que le cortó al poco tiempo de nacer y varios retratos que permiten apreciarla tal como era: un ser extraordinariamente pequeño, casi calvo, arrugado y pálido, sin más signo de inteligencia humana que sus negros ojos relucientes, con una sabia expresión de ancianidad desde la cuna. Así los tenía su verdadero padre. Su madre quería llamarla Clara, pero su abuela no era partidaria de repetir los nombres en la familia, porque eso siembra confusión en los cuadernos de anotar la vida. Buscaron un nombre en un diccionario de sinónimos y descubrieron el suyo, que es el último de una cadena de palabras luminosas que quieren decir lo mismo. Años después Alba se atormentaba pensando que cuando ella tuviera una hija, no habría otra palabra con el mismo significado que pudiera servirle de nombre, pero Blanca le dio la idea de usar lenguas extranjeras, lo que ofrece una amplia variedad.

Alba estuvo a punto de nacer en un tren de trocha angosta, a las tres de la tarde, en medio del desierto. Eso habría sido fatal para su carta astrológica. Afortunadamente, pudo sujetarse dentro de su madre varias horas más y alcanzó a nacer en la casa de sus abuelos, el día, la hora y en el lugar exactos que más convenían a su horóscopo. Su madre llegó a la gran casa de la esquina sin previo aviso, desgreñada, cubierta de polvo, ojerosa y doblada en dos por el dolor de las contracciones con que Alba pujaba por salir, tocó la puerta con desesperación y cuando le abrieron, cruzó como una tromba, sin detenerse hasta el costurero, donde Clara estaba terminando el último primoroso vestido para su futura nieta. Allí Blanca se desplomó, después de su largo viaje, sin alcanzar a dar ninguna explicación, porque el vientre le reventó con un hondo suspiro líquido y sintió que toda el agua del mundo corría entre sus piernas con un gorgoriteo furioso. A los gritos de Clara acudieron los sirvientes y Jaime, que en esos días estaba siempre en la casa rondando a Amanda. La trasladaron a la habitación de Clara y mientras la acomodaban sobre la cama, le arrancaban a tirones la ropa del cuerpo, Alba comenzó a asomar su minúscula humanidad. Su tío Jaime, que había asistido a algunos partos en el hospital, la ayudó a nacer, agarrándola firmemente de las nalgas con la mano derecha, mientras con los dedos de la mano izquierda tanteaba en la oscuridad, buscando el cuello de la criatura, para separar el cordón umbilical que la estrangulaba. Entretanto Amanda, que llegó corriendo, atraída por el alboroto, apretaba el vientre a Blanca con todo el peso de su cuerpo y Clara, inclinada sobre el rostro sufriente de su hija, le acercaba a la nariz un colador de té cubierto con un trapo, donde destilaban unas gotas de éter. Alba nació con rapidez. Jaime le quitó el cordón del cuello, la sostuvo en el aire boca abajo y de dos sonoras bofetadas la inició en el sufrimiento de la vida y la mecánica de la respiración, pero Amanda, que había leído sobre las costumbres de las tribus africanas y predicaba la vuelta a la naturaleza, le arrebató la recién nacida de las enanos y la colocó amorosamente sobre el vientre tibio de su madre, donde encontró algún consuelo a la tristeza de nacer.


La casa de los espíritus - Isabel Allende




La flor que siempre quiso en su jardín <3








dimanche 10 mai 2015

Abraz(s)os

(estado actual: corazón confundido)




Bueno... no sé bien cómo contar esto... porque el corazón se me confundió hace unas dos semanas y fue tanto, tanto, tantísimo el shock, que necesité tomarme estas semanas para tratar de acomodarme un poco. Lo que me fuera posible, al menos.



Me gusta alguien.
Me encanta alguien.


Y me dí cuenta hace dos semanas, justo dos días antes de mi cumpleaños. Quizás ahora se entiende más por qué mi cumpleaños (entre otros motivos) fue una bomba. Fue una bomba porque no me había dado cuenta hasta ese momento y no me lo esperaba. Juro que no me lo esperaba de mi misma...

Nos conocimos el año pasado, trabajando. Él siempre habló de su novia: que estaban armando la casa para convivir, que tenían mil cosas en común, que estaban muy bien... En aquella época yo estaba a pleno con Alguien, así que sólo escuchaba sin importarme lo que decía y felicitándolo por todo esto que contaba muy contento. Además nos conocíamos muy poco, no había confianza, ¿qué otra cosa le iba a decir? Cuando nos reencontramos este año, varios meses después de ese momento, yo no sabía qué había sido de su vida y ni siquiera me había acordado de él en todo ese tiempo, pero sí sabía de la mía: estaba en pleno duelo, terminando de sepultar a Alguien, caída de ánimo, odiando uno de mis trabajos (queriendo renunciar y no pudiendo), peleando con mucha gente, enojada con mi cuerpo y con el mundo entero... en fin, como el culo.

Él siempre fue súper simpático, abierto y conversador así que, cuando lo vi acercándose a hacer sociales conmigo yo no estaba con muchas ganas, pero él siempre encuentra la forma de tirarme de la lengua y sacarme alguna palabra y una sonrisa. Al principio lo sentí como "qué compañero buena onda" y, cada vez que coincidíamos en algún lugar o compartíamos por algún motivo, disfrutaba su compañía y las charlas. Es muy gracioso, dice una pavada tras otra y eso empezó a hacerme sentir en confianza, ahí donde yo también pude darle rienda suelta a mi sentido del humor, a decir gansadas sin pensar que iba a quedar como una pelotuda desubicada, y empecé a soltarme. Las charlas se fueron haciendo más frecuentes... (...). Me pidió el celular/mail/facebook y, de puro desconfiada tardé semanas en pasárselos poniendo cualquier excusa (aaahh sí: para las excusas soy muy buena!). Nunca dejó de hablar de su novia, de mencionarla, de traerla a escena. Yo siento que él empezó a buscarme cada vez más: me da charla de cualquier cosa, viene al lugar donde trabajo y me hace caritas a través de la ventana y me hace reír, me ayuda en mi trabajo, "casualmente" me lo cruzo en los pasillos. Él sabe que tengo la risa fácil y me hace reír y, aunque yo le pido que la corte, sigue! Y la verdad es que a mí me encanta, ¡para qué negarlo! Por momentos parecemos dos adolescentes hablandonos bajito y al oído (...). Me desordena mis cosas, me critica la letra, la ropa, el peinado, etc., pero después también habilita el espacio para que yo se la devuelva y, aunque "se banca" la crítica -ponele- y se ríe de sí mismo, siempre tiene algo para devolverme... y otra vez me hace reír. Hacía rato que no me reía tanto. De un tiempo a esta parte empezó a saludarme efusivamente, con besos y abrazos apretados y largos. Y a mí me encantan. Me encanta cómo su cuerpo envuelve el mío (él es más alto y grandote que yo), y cómo el mío entra perfectamente en su abrazo. Pese a mi gordura, me siento toda chiquita, físicamente. Me encantan sus besos con barba suavecita, su aliento con un leve olor a cigarrillo, su boca, sus labios taaannn "besables", sus manos, su altura, su cuerpo grandote, su voz grave (más todavía cuando me habla al oído). Me encanta que me haga reír, hace mucho que no me reía así con un hombre. Y me encanta, también, cuando me halaga. Como esta semana, por ejemplo, cuando me dijo "tenés linda voz". O como hoy cuando, al llegar, se acercó a saludarme con nuestro habitual beso y abrazo apretadito y ni llegó a decirme "hola" que, ni bien me abrazó, me dijo "que rico perfume tenés"... y yo casi me muero. Yo espero que lleguen los días para abrazarlo y que me abrace.




Él me abraza y yo lo abrazo.
Él me abrasa y yo me abraso...

(Y tengo unos actos fallidos en torno a esto, que ni hablemos!!)




Desde que me di cuenta perdí casi 4kg de peso. En sólo dos semanas... hola. ¡¡¡¡Todo esto me pasa!!!!

Pero claro... ahora esta de viaje con "mi mujer" (su novia), y a la vez me sigue buscando... Y yo, que soy una tarada, no sé darme cuenta si es sólo buena onda, o si me está tirando onda. Y eso me confunde y me duele porque me estoy enganchando demasiado más de lo que quisiera. Pregunto a mis amigas -las casadas, las de novia, las comprometidas y las solteras- y encuentro varias opiniones pero, básicamente, creo que todas podrían coincidir en una idea: estaría confundido, tanteando el terreno, a ver qué onda conmigo... Una de mis amigas me llegó a decir que tiene una postura egoísta, que no quiere arriesgarse sin saber qué onda conmigo, y otra me dijo que no quiere quedarse sin el pan y sin la torta. Y creo que, en algún (triste) punto, tienen razón. Y no sé qué hacer con todo lo que me pasa. Porque cada vez que lo veo siento que "se me acalambra" todo adentro, que quisiera quedarme abrazándolo mucho más hasta convertirme en un monito tití colgada de su cuello, sintiendo cómo me apreta por la espalda acercándome hacia su cuerpo. Y cómo aspira mi perfume que tanto le gustó. Y cómo respira en ese huequito que se arma entre el final de mi cuello y el principio de mi hombro.Y sus besos de barba suavecita con leve aroma a cigarrillo. Y sus chistontos. Y mi risa. Y toda su locura.

Todo esto y, además, noticias laborales que me hacen estar en la cuerda floja por motivos que ni siquiera son mi responsabilidad. Y sabiendo que si me quedo sin trabajo, voy a dejar de verlo. Y este poquito que creció hasta ahora se va a ir todo al carajo.

La puta madre, ¿¡cómo puede ser que no me salga ni UNA bien?!

¿Qué significa todo esto? ¿Es un histeriqueo? ¿O realmente está confundido y tanteando el terreno, a ver qué le devuelvo? ¿La va a dejar por mí? ¿Me va a poner en el lugar de "la otra"? Yo no quiero ser "la otra" de nadie, eso lo tengo claro...
De momento, sólo tengo preguntas y una bomba que me estalla en todos lados, en todo el cuerpo, en toda la cabeza, que no me deja pensar, concentrarme, trabajar, y no sé qué entender de todo esto. Y mucho menos sé qué hacer.
.
..
...
....
...
..
.

Vomité todas estas palabras el viernes, después de que me cayera la ficha así de fuertemente, en ese punto en que las cosas que pasan son innegables e irrefutables.






dimanche 26 avril 2015

Magia

(estado actual: algunas cuantas demasiadas lágrimas)




Hoy es mi cumpleaños y no: no es EL día justo para sonreír. Además de que estas elecciones chotas e inútiles que sólo le sirven a los políticos me cagaron el día y el festejo, tengo una acumulación de malestar generalizado en demasiadas cosas. Creo que hoy esperaba cosas que no llegaron. Creo que me siguen cayendo las fichas de quiénes me rodean y veo que hay poca gente a mi alrededor, firmes y amorosos, pero pocos.

Así que... ya que casi no tuve saludos de cumpleaños, que me sentí mal de ánimo todo el día, que me tiene que venir (y eso también aporta su granito a esta mala onda), que me quedé sin festejo, que es la segunda vez en mi vida que una elección chota que ni me interesa ni me sirve me arruina el cumpleaños, que hay gente que aparece cuando me necesita y el resto del tiempo brillan por su ausencia, que es la última semana en un trabajo chotísimo y quiero que se termine ya (pero me preocupa saber cómo voy a hacer para vivir con un solo sueldo), que lloré toda la tarde caminando sola perdida por ahí, que extraño a mis abuelos, que tengo el corazón confundido y dolorido, que me quiero morir... hoy yo me dedico una canción a mí misma y la pongo como mi bandera para este año nuevo que empiezo hoy. Me dedico una música. Y una letra. Y voy a tratar de creérmela.

Y que explote todo.






Magia - Gustavo Cerati


Tal vez parece que me pierdo en el camino 
Pero me guía la intuición 
Nada me importa mas que hacer el recorrido 
Mas que saber a donde voy 


No trates de persuadirme 
Voy a seguir con esto 
Sé, nunca falla 
Hoy el viento sopla a mi favor 



Voy a seguir haciéndolo 



Las cosas brillantes siempre salen de repente 
Como la geometría de una flor 
Es la palabra antes que tus labios la suelten 
Sin secretos, no hay amor 



Todo me sirve, nada se pierde 
Yo lo transformo 
Sé, nunca falla 
El universo está a mi favor 
Y es tan mágico 



Voy a seguir haciéndolo 



Me sirve cualquier pretexto 
Cualquier excusa 
Cualquier error 
Todo conspira a mi favor






jeudi 23 avril 2015

23 de Abril

(estado actual: forever orquídea)





Es notable ver cómo pasan los años. La rapidez con la que pasan. Siempre que llega esta fecha me acuerdo de esta canción de ese 23 de abril. Termino amando Abril por los motivos correctos y también por los motivos equivocados, y me da una inmensa tristeza ver que el paso del tiempo me aleja cada vez más y más de ese año en el que fui tristefeliz, tan rodeada de angustias y finales, tan florecida de sentimientos. Tan llena de Orquídeas. No quiero que pase más el tiempo, quiero frenar el tiempo acá, cómo decía una canción. No quiero que pase más el tiempo. Me da miedo que se me atrofie la memoria y se me pierdan para siempre esos recuerdos de épanouissement -florecimiento en término poético-, no me quiero olvidar de todas las flores que tenía en el cuerpo, en las zapatillas, en la agenda, en todas mis hojas escritas, en el pelo, en la ropa, en las manos, en el alma. Llena de flores en el cuerpo y en el alma. No me quiero olvidar. No me quiero olvidar nunca de vos y de que llegué a pensar las cosas más cursis y ridículas del universo todo. Me da miedo el paso del tiempo. Siempre me pregunto por vos, y también me pregunto si vos te preguntarás por mí. No me quiero olvidar de tu piel, de tus manos, de la marquita que tenías en la cara, de tu nariz, de tus ojos y de tu boca. De tu altura. De tu voz. De tus quejas. De tus ideales y tus ganas de cambiar el mundo. De tu hiperkinesia. Y de tus poemas dedicados.

No me quiero olvidar de vos.
Ni de mí. Y de la felicidad de esos días.

La puta madre.
Que feo no poder olvidar(te).






Smitten - 23 de abril


Siempre hay días para recordar 

su mirada dijo algo mas 
ese abrazo era tan real 
la sonrisa que me importara 



Y siempre a la noche siento que piensa en mi 
sabe que ahora puedo y es así 



Siempre quise tratar de encontrar 
un refugio en la soledad 
dos caminos que se cruzaran 
dos destinos que unidos van 



Y siempre a la noche siento que piensa en mi 
sabe que ahora puedo y es así 
y siempre a la noche siento que piensa en mi 
sabe que algo esta cambiando al fin 



Eso es lo espero… 



Muy pocas veces ame 
ahora lo puedo entender 



Es tan dulce, es en mi lo mas 
para siempre la voy a cuidar 



Y siempre a la noche siento que piensa en mi 
sabe que ahora puedo y es así 
veintitrés mañanas, tu perfume y ese abril 
saben que algo va a cambiar en mi 



Eso es lo que pienso…







mardi 21 avril 2015

Jardín Secreto

(estado actual: redescubrimientos y olvidos)





El finde tuve la genial idea de irme a sacar fotos al Botánico; hace un tiempo leí que lo habían renovado y hasta ahora no había podido ir. Arme la mochila, batería cargada, botellita de agua, zapatillas cómodas y... me olvidé el celular, casi no tenía plata en la billetera ni crédito en la Sube. El Botánico redescubierto fue maravilloso. Algunas partes me hicieron pensar en Inglaterra (quién sabe por qué... quizás me recordó a alguna película que no termino de identificar). Encontré, también, un "jardincito japonés" precioso. Tenía la idea de ir con alguna de mis amigas, pero estaba sin el celular y no me sé ni mi propio número (menos el de ellas).

Creo que necesitaba un tiempo a solas conmigo misma.

Porque hace tiempo que vengo sintiendo insatisfacción en muchos aspectos de mi vida. Lo laboral es mi gran tema de siempre. Llego a la conclusión de que amo mi profesión pero odio mi trabajo. Entonces, me pregunto cómo hacer para tener el trabajo que me gustaría y todos los caminos me parecen -por ahora- imposibles o muy lejanos. Renuncié a uno de mis trabajos pero, aunque se termine todo eso malo, no paro de pensar cómo voy a hacer para vivir con un solo sueldo. Porque estoy harta de mi cuerpo y mis kilos demás, pero no tengo la voluntad para hacer nada al respecto. Digo que sí y despues... Porque no me gusta un carajo la edad que tengo y no estoy ni cerca de donde yo deseaba para mí a esta edad. Porque tengo cientos de asuntos inconclusos, y entonces decidí no abrir nada más por un tiempo, para intentar cerrar todo eso que tengo abierto. Porque hay alguien a quien necesito decirle muchas cosas y pedirle disculpas pero, aunque tengo forma de contactarlo, no me animo; no sé cómo va a responder, no quiero quiero arriesgarme a que termine todo en un puterío y no quiero sufrir (o sea: las quiero todas a mi favor). Cobarde. Soy muy cobarde. Porque tengo la posibilidad darme a mí misma algo mejor y no me animo, porque le temo a lo nuevo y a veces hasta prefiero lo viejo con tal de no enfrentarme a la incertidumbre. Porque estoy teniendo muchos olvidos significativos, no cualquier cosa como olvidarme las llaves, más bien algo como olvidarme la hornalla abierta perdiendo gas y quedarme dormida... me puse en riesgo, y puse en riesgo a terceros, que es lo peor. Porque estoy llorando tanto, tanto, que por momentos creo que me voy a deshidratar.

Porque necesito que algo en mi vida mejore. Que las cosas cambien un poquito. No pido la vida de cuento de hadas pero, por favor, necesito que algo, alguito, empiece a ser mejor. Y ya estoy cansada de seguir intentando y que nunca llegue.






















samedi 18 avril 2015

Bello Abril


(estado actual: todo es belleza)




Canción para escuchar en un día de sol y de Abril tan lindo como hoy. Abril es una belleza!!! Es uno de mis meses preferidos, cuando -en teoría- realmente empieza a sentirse y verse el otoño. Cuando empieza a verse en la calle, en las hojitas amarillas por todos lados, en el sol suavecito. Cuando empieza a sentirse en el cuerpo y en el alma, en la comida, en las meriendas, en las sopas, en los años cumplidos y por cumplir. Yo mido el (mi)tiempo en otoños. Vivo la vida en otoños. Creo que pasan cosas lindas en el otoño. Bailo en el sol y juego con el viento. Me gusta tejer, y pasar por un kiosko de revistas y ver las de tejido es una perdición!!!! Por las dudas, salgo con poca plata a la calle... Leer en una plaza. Salir a sacar fotos. Caminar al sol (si es con un café en la mano, mejor).

El sábado recién empieza.

Feliz Abril (tarde pero seguro)!
Feliz fin de semana!







Fito Páez y L.A. Spinetta 

Bello abril

Dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril sos vos
nos pasan tantas cosas en la vida
que si aparece el sol hay que dejarlo pasar
abril otra vez
para que no tengamos soledad
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril sos vos
y las violetas que coronan tu tristeza
y las guirnaldas de tu inmensa soledad
sos tan hermosa que jamás vas a dejar de brillar así
aquí o allá
sos parecida a los planetas que se mueven por ahí
que no podés parar ya nunca de girar
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril
dios santo qué bello abril, qué bello abril, qué bello abril
para que no tengamos soledad
para que no tengamos nunca más soledad





samedi 11 avril 2015

Abuela otoñal

(estado actual: extrañándote)




Hoy cumpliría años mi Abuela. Mi Abuela fue como una mamá. Me cuidó como si fuera su propia hija desde que nací. Y desde antes de nacer, fue quien más me deseó; a veces, creo que incluso más que mis padres. Mi Abuela me bañaba, me cambiaba los pañales, jugaba conmigo, me hacía dos colitas o dos trencitas, me daba de comer, me llevaba a la plaza, me cosía botones saltados y ruedos rotos, me ayudaba a hacer la tarea, me cuidaba todo el día... Estaba. Fue la que siempre estuvo para mí. Siempre, especialmente, en los tiempos en que mis padres no podían estar para mí porque tenían cosas más importantes de las cuales ocuparse. Y no es una ironía: es la realidad que fue. Y que siguió siendo el resto de la vida.

Me acuerdo de uno de sus cumpleaños. Yo tendría unos 16 años. Salí del colegio y caminé las poquitas cuadras que había hasta su casa. Era un día soleado, brillante y fresco, bien de otoño después de los últimos días de calor. Me acuerdo que tenía un regalo para ella, pero no me acuerdo qué era. Me acuerdo que llegué a su casa y entré a los gritos cantándole el cumpleaños y celebrándola en su día. Corrí a abrazarla y me sentí feliz de tener a mi hermosa Abuela otoñal conmigo; las dos cumplimos en otoño y en abril. Y mi Abuel recibió mi festejo de mil amores y eso me hizo feliz. Almorzamos juntos mis abuelos, mi tía y yo. Creo que había torta de café, de esas que sólo ella sabía hacer bien y se llevó el secreto de cocina a la tumba. Hacía frío. Yo estaba convencida de que había sido un viernes, pero según el calendario fue martes. Ese día usaba el jumper del colegio y me moría de frío cada vez que el vientito soplaba y me arañaba las piernas.

Familia, comida rica, otoño y la juventud.
Lo tenía todo.

Era feliz y no lo sabía.

Hoy me acuerdo mucho de ese día aunque con recuerdos borrosos. Dos de las cosas que más recuerdo son el abrazo de mi Abuela y la brillantez de la luz de ese día. Tengo su voz grabada en un cassette, que quedó de una vez que me ayudó a hacer un trabajo práctico para la escuela, y que nunca quise borrar sabiendo que algún día mi abuela ya no iba a estar y su voz para mí era y es un tesoro. Hoy no me animé a escuchar esa grabación. Siempre me acuerdo de sus manos pálidas y arrugaditas; ni a ella ni a mí nos gustaba ni podíamos tomar sol: nosotras tomábamos sombra. Y tampoco nos gustaba el calor. Y amábamos el otoño, y levantarnos y sentir el fresquito en el cuerpo, recorriéndonos centímetro a centímetro. Que mi Abuela haya sido mi Abuela fue una bendición. Mi abuela no era perfecta pero sí lo era para mí. Y de no haber sido por ella, no se sé si hoy yo estaría viva. Llegué donde llegué gracias a su amor y sus cuidados. Me faltan fotos con ella: aunque haya unas cuantas siento que me faltan más. Me faltan sus abrazos, sus sopas a las 4 de la tarde, sus palabras y su gigantesco y purísimo amor. Toda ella me falta. Agradezco a la vida haberla conocido, haber sido su nieta. Que esa Abuela haya sido para mí y no para otra nieta. Haber sido en mi familia la nieta mayor y, por ende, la que más tiempo la disfrutó.

Hoy no pude llorar. A penas se me cayeron algunas lágrimas en el tren, en el colectivo, caminando por la calle. Casi no hablé en todo el día (y soy una cotorra: si no hablo, algo está pasando).

No sé dónde está si es que está en algún lugar, pero hoy la sentí cerca todo el día. En esas cosas chiquitas que no tienen mayor importancia, pero que -quizás- son las que nos dan la sensación de estar amparados en ese recuerdo y en ese amor infinito que nos hizo ser quienes somos. Como un continente. Como una piel que me cuida, me contiene y me acaricia, aunque ya no esté.







jeudi 9 avril 2015

9 de abril

(estado actual: Orquídea)





Podría recordarte de mil maneras, pero mejor así. Siempre me va a quedar algo de vos.
Gracias a la vida por haberte conocido.







Tengo una orquídea - Andrés Calamaro

Tengo una orquídea, 
dejemos que todo suceda de golpe, 
perdoname.
Ya sé que el amor es paciente y sabe esperar,
el mío es urgente, además transparente,
y no sabe engañar y no puede aprender
Tengo una orquídea y vos sos la flor más hermosa de todo el jardín
Tengo una orquídea y prefiero el olor de tu piel en mi piel
Voy a gastármelo todo comprándote flores,
y cuando no queden más es que voy a plantar una en tu propio jardín
Bonita, avísame, que tengo planes para los dos
Si alguna idea te siembra una duda no le hagas caso, 
ya te pedí perdón, si te puse presión o si te hago bien
Tengo una orquídea, 
y vos sos la flor más hermosa 
de todo el jardín